El cambio de relato de Boric

Los
resultados electorales del fin de semana pasado constituyeron, entre
otras cosas, un cable a tierra para las fuerzas frenteamplistas. Aquello
se manifestó notoriamente a través del repentino énfasis que Gabriel
Boric comenzó a exhibir en temas que no habían tenido demasiada
consideración en su campaña para la primera vuelta. El nuevo entorno,
incomprensible, en buena medida, para Apruebo Dignidad, obligó al
candidato a darle importancia, al menos en su relato, a temas tan
relevantes como la seguridad pública, la delincuencia, la migración
descontrolada y el crecimiento económico. La creciente preocupación por
llegar a un electorado al cual le inquietan esos temas, queda al
descubierto a través de las incorporaciones que el aspirante a la
primera magistratura dispuso apenas al comienzo del segundo round.

Este
giro en el relato, sin embargo, tiene un significado más profundo. La
izquierda frenteamplista siempre concluyó, erradamente, que la gran
mayoría de los chilenos tenía anhelos parecidos a los suyos. Bajo esa
certeza, los líderes de dicha coalición enarbolaron propuestas ligadas a
grandes y estructurales transformaciones sociales, a épicas luchas
contra las más diversas injusticias y a problemáticas que, si bien
pueden ser importantes, constituyen una dificultad para una porción
menor de la población. Es muy probable que, buena parte de esos
mensajes, no hayan hecho eco en una ciudadanía que lleva décadas
escuchándolos.

La
elección del fin de semana fue un empujón a piso para Apruebo Dignidad.
La embestida los arrastró por las verdaderas y más urgentes
preocupaciones de la gran mayoría de los chilenos, las cuales no habían
sido capaces de notar debido al pedestal en el cual se habían subido
hace años. Una inmensa parte de los ciudadanos, a diferencia de lo que
creía la coalición de Boric, tiene inquietudes inmediatas y concretas,
tales como poder transitar tranquilos por sus barrios o encontrar un
trabajo digno. Muchas de sus aspiraciones están, además, guste o no,
ligadas al consumo y a la adquisición de bienes materiales de calidad,
lo cual la izquierda que pretende gobernar no ha sido nunca capaz de
ver, o sencillamente, se ha negado a observar, por encontrarlo, en
cierto modo, algo mundano y alejado de los anhelos que ellos esperan
para una sociedad justa.

El
cambio de rumbo en términos comunicacionales de la campaña de Gabriel
Boric, y el énfasis en temas que antes no habían tenido importancia, dan
cuenta de que Apruebo Dignidad ha comprendido que los chilenos, en
buena parte, no piensan como ellos, lo que los obliga a dejar varias de
sus convicciones de lado y a apostar por ideas que hasta hace poco
demonizaban.

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