El cambio ministerial del 10%

En
una medida desesperada y con el objetivo de enmendar el rumbo dejando a
todos felices, ayer el Presidente Sebastián Piñera hizo un drástico
cambio de gabinete cuando entra en sus últimos 20 meses de un Gobierno
que ha sido para el olvido. La principal modificación es la salida de
Gonzalo Blumel desde el Ministerio del Interior. Su gestión fue débil y
careció de control político, especialmente con los partidos que llevaron
a Piñera a su segundo mandato el 11 de marzo de 2018. La aprobación del
retiro del 10% y las continuas problemáticas entre los conglomerados de
Chile Vamos fueron las principales causas de este nuevo golpe de timón
del Mandatario, que viene a darle la razón a publicaciones de este mismo
medio en los últimos días. Piñera reconoce que tras el estallido
social, en que ha realizado tres cambios y algunos enroques
ministeriales, sus decisiones han sido equivocadas y lo de ayer es una
medida desesperada. El ingreso de Víctor Pérez es un espaldarazo a la
alta dirigencia de la UDI y con la entrada de Jaime Bellolio a la
vocería, el Mandatario trata de acallar a las voces disidentes al
interior del gremialismo. Es decir, le da la razón a ambas posturas de
ese partido y les entrega nuevamente poder en su Comité Político. Con
los ingresos de Andrés Allamand y Mario Desbordes intenta hacer algo
similar. Potenciar a RN en su gabinete, pero dejando a todos felices: al
sector cercano al expresidente de ese partido y a los más duros,
encabezados por el propio Allamand. Pese a su cercanía con Carabineros,
la llegada de Desbordes al Ministerio de Defensa no deja muy contentas a
las Fuerzas Armadas, pero a Piñera le sirve para aquietar a un
personero muy cercano a la oposición. Con la inclusión de Allamand trata
de apaciguar a alguien que se había convertido prácticamente en el
vocero de la opción “Rechazo” para el plebiscito constitucional. Es
decir los dos últimos nombramientos son para tenerlos cerca, controlados
y con menos exposición pública, ya que Defensa y Cancillería son
ministerios donde el interlocutor debe moderar absolutamente sus dichos.
Curiosamente ayer se publicó el documento con el cambio de gabinete del
4 de junio, con el que Piñera había querido reforzar la presencia de
los partidos políticos incluyendo a Cristián Monckeberg y sacando a su
entonces mejor ministro: Sebastián Sichel, entregándole hace un mes un
espaldarazo a Blumel, que ayer no quiso aceptar como premio de consuelo
una embajada o un cambio de ministerio. A la postre fue uno de los más
perjudicados por su errática gestión y Evópoli quedó debilitada en el
gabinete presidencial.                     

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS