El chisme puede ser
definido como: difundir una información que no ha sido comprobada.
Habitualmente el contenido del chisme se inventa o bien el suceso real
se exagera o se distorsiona. Además, dichos mensajes se entregan cuando
la persona no está presente. Por esto, quien es víctima del chisme no
tiene ninguna posibilidad de defenderse de corregir o desmentir la
versión que circula sobre ella, la cual regularmente tiene un carácter
negativo.
El chisme también puede ser definido como una noticia falsa que se difunde con un fin dañino.
Aunque
puede parecer inofensivo, el chisme o las murmuraciones, son una
herramienta muy poderosa para dañar la reputación de una persona, crear
enfrentamientos y conflictos y afectar negativamente las relaciones
interpersonales. Incluso en ocasiones los chismes pueden parecer
divertidos para quienes los inventan y para aquellos que los difunden.
Sin considerar que atentan contra la honra de quienes son víctimas de
estos embustes al punto que pueden poner en riesgo la familia, el
trabajo de la víctima o peor aún la vida de estas personas. Ser víctima
de chisme desde un punto de vista psicológico pueden provocar algunos
síntomas tales como: agotamiento, ansiedad, depresión, ataques de
pánico, culpa e incluso suicidio.
Algunas formas de combatir los chismes:
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El chisme no es un comportamiento nuevo en el ser humano, por ello
Sócrates el filósofo clásico griego considerado como uno de los más
grandes, tanto dentro de la filosofía occidental como de la universal.
Sugirió el empleo de tres filtros para manejarse frente a los chismes.
Lo que consiste en lo siguiente: cuando alguien se acerca para hacer un
comentario negativo sobre una determinada persona que está ausente,
antes de escuchar el chisme hay que realizarles las siguientes
preguntas:
1)
Es verdadero lo que está diciendo: Es decir, hay que realizarles
preguntas tendientes a detectar la veracidad de los hechos tales como:
¿Le consta?, ¿Lo puede probar?
2) ¿Será útil para mí lo que usted me va a decir?
3) ¿El conocer lo que usted me quiere decir, la vida de esa persona o del resto mejorarán?
Es decir, si dicha habladuría no es verdadera, no beneficia al
receptor ni al resto de las personas. Entonces: ¿Para qué recibir dicha
información? Y mucho menos difundirla, porque entonces se estaría
haciendo daño de forma voluntaria y consciente. Porque siguiendo los
filtros que sugiere Sócrates se sabría de antemano que se está
difundiendo información dañina y falsa.
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Otra sugerencia es la siguiente: ponerse en el lugar del otro
preguntándose: ¿Cómo se sentiría esa persona si escuchara lo que se dice
de ella a su espalda?, o ¿Cómo se sentiría Ud. si ese chisme circulara
en relación a su persona?
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Por último, se puede aplicar la “Regla de oro”, la cual consiste en:
“Hacer con otros lo que quiero que hagan conmigo”. Entonces pregúntese:
¿Me gustaría que se hablase a mi espalda (donde no me puedo defender) de
esa forma?