El complot tributario

Esta
columna iba a tener un titular parecido, “El complot migratorio”,
dedicado a develar la verdad detrás del problema más serio acaso de
nuestra Historia. Pero los acontecimientos mediáticos de esta semana, me
movieron a cambiar el rumbo, un poco, porque en definitiva todos los
complots que se ejercen y realizan a través de nuestro país, están
conectados.


Primero, debo dejar en claro que era y soy absolutamente contrario a
una nueva reforma tributaria a menos que ella rebaje significativamente
los impuestos y su estructura que dificultan el desarrollo de nuestro
país, y por el contrario, estimulan tengamos un Estado elefantiásico y
anquilosado, sostenido a precio de oro por los ciudadanos.


Sin embargo, miro con escepticismo lo que tantas personas, la mayoría
sin saber ni entender, celebran hoy como una victoria sobre este
gobierno de ultra izquierda, por haberse rechazado la idea de legislar
sobre tal reforma.


No somos pocos los observadores externos que tenemos reservas. Es que
no hay ninguna consecuencia entre lo que se celebra por la mal llamada
“derecha”, y lo que esta hace, por cierto, el silencio cómplice o
culpable de muchísimas aberraciones diarias que el país sufre y que
ellos han ayudado a crear, por acción u omisión. Hoy rechazan la reforma
tributaria neocomunista, pero muy posiblemente van a apoyar los
aumentos puntuales de impuestos que propondrá ahora el gobierno, pero,
sobre todo, se han amarrado a un proceso constituyente pactado, en que
se acordó el establecimiento en Chile de un estado asistencialista, bajo
la fórmula denominada “Estado social de derecho”, que de por sí, es una
presión permanente para un aumento de impuestos hasta el infinito. Por
eso, el “Complot tributario” no se entiende sin el “complot migratorio”
en ejecución diaria, que multiplicará a diario las urgencias sociales. A
ese otro complot me referiré próximamente.


El júbilo de los “vencedores” en el congreso, es difícil de entender
en quienes al derrotado gobierno de Boric le tendieron la mano a contar
del 5 de septiembre para darle una segunda oportunidad de inaugurar una
nueva constitución. En 2019 le entregaron a la extrema izquierda la
constitución; ahora le dieron otra posibilidad contra la voluntad
popular. Rechazan la reforma tributaria que indirectamente la nueva
constitución que pretenden va a imponer. Las alzas de impuestos son
paradigma del globalismo, no van a renunciar a ellas ni a seguir
agrandando el gasto público.


La alegría del momento es entendible por las consecuencias económícas
inmediatas. Sin embargo, considero que la llamada derecha no es capaz
de entender el verdadero conflicto que sufrimos. Siguen pegados en la
economía y creen que lo económico es lo importante y todo lo demás viene
por añadidura. Craso error, y no aprenden. El país sufre los embates
del globalismo onunista, y dentro de Chile estamos en un proceso
revolucionario que va a durar años. El tiempo corre a favor de los
neomarxistas globalistas, ellos han impuesto s
u
hegemonía cultural, el 8M es clara demostración de ello. Están
alcanzando sus objetivos que son políticos, pero no democráticos, un
país consumido por la inmigración, delincuencia, terrorismo, crimen
organizado, tráfico y consumo de drogas. Supongo los economicistas
entenderán que en este ambiente es imposible el crecimiento y menos el
desarrollo. Es solo cuestión de tiempo, los “imbéciles satisfechos” de
los sectores más pudientes, siguen incrementándose, el gobierno sube en
las encuestas, pero la nación chilena sigue sin ideas, sin planes ni
programa, sin liderazgos, sin organizaciones de verdad, pero, sobre
todo, sin valores trascendentes y muy claros. “Es la economía imbécil”,
sigue campeando, y eso no nos va a salvar de colapsar como nación y como
país, con o sin reforma tributaria. Ellos solo se aprovechan de la
economía y la estrujan, pero la economía no va a salvar a Chile del
atolladero totalitario en que nos metieron quienes deberían ser
guardianes de las libertades, pero también de los valores permanentes de
nuestra cultura. La lucha es cultural, no económica, es institucional y
jurídica, no tributaria. Este aparente triunfo, es un parto de los
montes, no se ha entendido nada.

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