El compromiso

La semana pasada me referí al “bien común” con los dilemas, alcances y silencios que tiene la forma de entender este valor social  en nuestro país. No importando el planteamiento político que se tenga,  se ha contribuido poco y nada a “construir sociedad”, se ha optado por un entramado complicado basado únicamente en el egoísmo y en una mala y pobre interpretación de la máxima,  que únicamente “el esfuerzo personal” es el que vale, olvidándose que este no sirve de nada,  si no se crea una sociedad responsable donde los valores de la solidaridad, la integración y la justicia social sean sus pilares. No tener en consideración, esto es simplemente crear un espejismo de sociedad, que nunca se cimentará en bases sólidas que permitan construir y colocar un ladrillo sobre otro a medida que la sociedad así lo exija y los medios lo permitan. El año 2000 ya se hablaba que era necesario preocuparse por “Más sociedad para Gobernar el Futuro”, la preocupación por crear más y mejor “capital social”, no entendido precisamente en su concepción contable o de balance, si no que en el marco de la sociología, que se refiere a la necesaria colaboración de los diferentes grupos de la comunidad y a la utilización individual de lo que surja de esta, por supuesto siempre basada en cuatro pilares fundamentales como son: el afecto, la confianza mutua y en las Instituciones, las normas verdaderamente efectivas (leyes iguales para todos) y la estructura o red social de ciudadanos y organizaciones agrupadas bajo el criterio del bien común. Como dijo una mujer de estructura física frágil pero de gran carácter, “yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas” (Agnes Gonxha Bojaxhiu, conocida como Madre Teresa de Calcuta, 1910 -1997). Una sociedad basada en el hedonismo y la superficialidad del consumo se derrumba fácilmente ante las dificultades, más aun si carece de una justa dosis de “responsabilidad o compromiso social”, esa que  necesariamente debe desarrollar una persona u organismo (empresas incluidas) hacia su comunidad,  basada en la búsqueda constante y voluntaria del bienestar general por encima del particular. Si la vida nos ha beneficiado con medios, educación y ciertos privilegios, más grande aun es nuestra responsabilidad. Eso tan simplista que a veces se escucha, “la personas son pobres o marginales porque son flojas”, es no entender que toda sociedad tiene sus puntos débiles en términos de desarrollo de los que moralmente debe hacerse cargo. “La sociedad esta obligada a hacer feliz la vida de todos”. (Jacques Benigne Bossuet, escritor, historiador e intelectual francés, 1627 – 1704). Los actuales momentos difíciles requieren más ética y “compromiso social” que nunca, no solamente leer balances. Un ejemplo a destacar  es el del Ministro Ignacio Briones, a quien se le nota en su formación de economista,  su paso por el Instituto de Estudios Políticos de Paris. Su visión humanista y comprometida, lo hizo invitar a disponer del 30 % de su remuneración y la de sus colegas en favor de  sectores mas vulnerables, deseable seria que otras altas autoridades de los Poderes y órganos del Estado hicieran lo propio, demostrando que no son insensibles ante  los rigores de esta crisis sanitaria y económica que golpea  fuerte. ¿Cuál es mi compromiso social?

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