La
noche del lunes 23 de agosto del año pasado quedará marcada en una
familia que perdió a un hijo que aún no llegaba a los 30 años por el
irresponsable manejo bajo la influencia del alcohol de otro joven de 22
años. En los recientes fines de semana hemos visto cómo el fenómeno del
alcohol al volante se da como una constante en los numerosos accidentes
que hay especialmente en las madrugadas. Desde hace décadas en
Magallanes existe una alta preocupación por el consumo de alcohol que
presenta nuestra población. La Encuesta Nacional de Alimentos del
Ministerio de Salud confirmó esta problemática que se viene observando
en el país. Según el informe, un 35,4% del total de los consultados
señaló haber consumido alcohol en el último mes, cifra que en el grupo
entre los 19 y 29 años de edad llega al 56,9%, con una media de 100
ml/día, mientras que entre los 14 y 18 años la ingesta reportada es de
22%, con una media de 148 ml/día. Es decir, un bebedor joven puede
llegar a ingerir en promedio un litro y medio de bebidas alcohólicas a
la semana. La preocupación de parte de las autoridades y de la comunidad
en general es que en Chile el consumo de alcohol por los menores de
edad -a diferencia de muchas otras sustancias que son dañinas para la
salud- está socialmente aceptado. Si a ello se suma la facilidad con que
se eluden las restricciones para el expendio de alcohol a los menores,
no son de extrañar las cifras cada vez más negativas en este ámbito. En
la región nunca se ha debatido el tema, más ahora cuando algunos
sectores buscan que se legalice la producción, comercialización y
consumo de la marihuana. En Magallanes se necesita enfrentar fuertemente
este problema, con políticas públicas adecuadas las cuales podrían
incluso favorecer un notable ahorro en salud . Debe haber un cambio
cultural que permita concientizar a las personas, de manera que
comprendan los peligros a los que se exponen con el consumo desmedido.