Hay
una clara contraposición que se está generando en el relato del
Gobierno, Y, ¿Por qué lo digo? Porque esta semana, la administración de
Gabriel Boric estaba en medio de una campaña y generando políticas para
incentivar la inversión de capitales extranjeros al país, pero mientras
dice una cosa, por otro lado, termina diciendo otra.
Estamos
acostumbrados a las volteretas de Boric y a las de su equipo de
“amiguis” y asesores más cercanos, pero la falta de continuidad en la
propuesta de ideas, ese ir y cambiar de un día para otro en lo que se
anuncia, nos está llevando a que el ambiente de incertidumbre siga en
aumento, cada vez se está inflando más el nivel de especulación. Para
nadie es bueno estar en la incertidumbre, no tener claro lo que se hará y
cómo se hará.
No
hay que ser muy brillante para entender que ningún país puede tener
gente interesada en invertir si no se tiene claridad en lo que pasará
con el proceso constituyente, que no tiene claridad respecto de cómo se
viene la situación. El rehacer el proceso constituyente mata la economía
de nuestro país y lo que están haciendo, es con una suerte pantomima,
tratar de reactivar la inversión extranjera.
Recordemos
que hace unos días se presentó un plan para promover la inversión
extranjera que consta de 28 medidas divididas en seis ejes de acción:
estímulos tributarios, mejoras de acceso al financiamiento, mejora de la
inversión pública e infraestructura para el desarrollo, la promoción de
la inversión foránea, mejoras en los procedimientos en regulación y
permisos, y alianzas público-privadas.
Hasta
el propio Presidente, Boric reconoció lo siguiente, al momento de dar a
conocer su anuncio. “No se puede tapar el sol con un dedo. Y a
propósito de eso, uno no puede negar las condiciones difíciles, externas
e internas, en las que estamos económicamente hoy día en el mundo y en
Chile. Pero no basta solamente con decir cuáles son esas condiciones
difíciles: tenemos que hacernos cargo proactivamente de enfrentarlas y
cambiarlas, torcerle la mano a los pronósticos. Y para eso se requiere
la colaboración firme del sector público con el privado”. Ésas fueron
sus palabras.
Mientras
no tengamos claro qué va a pasar con nuestro país, cuál va a ser la
Constitución que nos va a regir no habrá inversión de ningún tipo. Hace
unas semanas terminamos con un proceso constituyente con una fallida y
divisoria propuesta y, ahora, hay quienes rápidamente quieren dar vida a
un segundo proceso constituyente, como si con el primero, con ese show
en que se transformó la mayoría de los protagonistas de ese grupito de
54 integrantes, no hubiera sido suficiente. Muchos de ellos, no
olvidemos, sin instrucción o muy poca, sin conocimiento en temas
legales, hablando de corrido con una frase, haciéndolos los enfermos
para dar lástima y con reuniones pagadas por todos los chilenos que
terminaban en una tremenda fiestoca que siempre negaron.
Y
todo ese nefasto escenario motivado por un gobierno de extrema
izquierda, ¿quién va a invertir? Es, entonces, irrisorio que el Gobierno
quiera engañar a la gente de esta manera y como están repitiendo de que
están por la pro-inversión extranjera, también nos quieren engañar
diciendo que nuestra economía está mejorando, siendo que tenemos el peor
desempeño a nivel mundial y con una moneda que es la más devaluada.
Lo
que se viene no es bueno, si tenemos un nuevo proceso constituyente, lo
que, de seguro se nos viene, es una crisis que no sólo va a agudizar la
debacle económica, sino también, la desconfianza de la ciudadanía hacia
la clase política.