El costo de las convicciones

La
pregunta era obvia. “¿Por qué ahora la Senadora (Goic) vota en contra
del 4to retiro siendo que los 3 anteriores los votó a favor? ¿Influirá
que no va a la reelección que ya está pensando en dónde va a trabajar o
de qué vivirá?”
Sin
lugar a dudas la aún Senadora por la región de Magallanes, Carolina
Goic, sabía que los costos de su decisión serían altos, al punto que los
Consejeros Nacionales de la Democracia Cristiana (para conseguir el
voto favorable de la legisladora) apuntaron a que el partido dejara de
pagar un crédito bancario que pidió la parlamentaria para financiar su
campaña presidencial de 2017, donde la Falange aparece como codeudor.
No
obstante, quienes conocen a Goic saben que es una mujer no sólo de
convicciones (a diferencia de otros representantes regionales que en la
actualidad aspiran a escaños varios) sino también de profunda sensatez y
sentido común. Porque para nadie medianamente informado era un misterio
que un cuarto retiro sólo tendría consecuencias adversas más que
favorables y bien vale recordar algunos puntos que fueron, incluso,
dados a conocer por el Presidente del Banco Central, Mario Marcel: 1. 4
millones de cotizantes quedarían sin saldo, un fuerte costo tributario,
efectos nocivos para el sistema previsional y de rentas vitalicia.
Adicionalmente, un cuarto retiro, encontraba un mercado de capitales más
debilitado y expuesto, con un mayor costo fiscal y beneficiando más a
personas menos afectadas por la crisis. ¿Algo más? Por supuesto: Pérdida
de valor del peso, incremento del costo del crédito, aumento en tasas
de interés , el ya percibido efecto inflacionario , (qué duda cabe) una
nueva merma en las pensiones futuras de las chilenas y chilenos, entre
otros. Vale decir, argumentos más que no sólo razonables, sino que
evidentes en un contexto donde el llamado fue tanto unísono como
inequívoco a nuestros legisladores a no aprobar un cuarto retiro.
Por
eso no deja de llamar la atención que la Senadora Goic sea la “mala de
la película” cuando fue la única capaz de poner una cuota necesaria, y
vaya con qué valentía, de sensatez en un Congreso que pareciera no estar
consciente que sólo un 8% de las personas aprueban su desempeño. A la
fecha sectores de la oposición, especialmente desde la Democracia
Cristiana que apoya a Provoste, el Partido Socialistas, el Partido
Comunista y el Frente Amplio han querido “demonizar” a la representante
magallánica haciéndola ver como “la” responsable de que la iniciativa no
prosperara. Incluso algunas voces la acusaron de “sepultar” la
candidatura de la senadora Provoste pero, la verdad sea dicha: tras el
bochorno protagonizado por el diputado socialista Jaime Naranjo la
candidata presidencial DC lo convocó e invitó a ser “vocero” de su
comando. Acto seguido, en cosa de minutos, el “honorable” afirmó que
todo “se trataba de una broma” por lo que él descartada ser vocero de
Provoste quien, a los minutos posteriores a través de Twitter, dijo que
“el Diputado Naranjo nos ha ratificado su disposición a continuar
encabezando nuestra campaña en la región del Maule, lo cual le agradezco
y valoro”. ¿De verdad, en serio, alguien podría siquiera pensar que la
responsable del resultado electoral de Provoste será culpa de Goic y no
de la mismísima representante de la región de Atacama? Si Provoste
obtiene un resultado mediocre – malo en la elección presidencial del 21
de noviembre será entera responsabilidad de ella, por su incapacidad de
ordenar a sus fuerzas y por las inconsistencias que ha venido
evidenciando en materia de un liderazgo artificial que nunca existió.
Al
final del día Carolina Goic no sólo asumió los costos de defender las
convicciones de escuálida mayoría responsable que va quedando en un país
cada vez más populistas, despelotado y desordenado. Por cierto,
aprovechar la instancia para enviarle un recado a la falange: no era
Rincón, ni Provoste, era Goic. Se la farrearon y con ganas. Al punto que
hasta Jacques Maritain se avergüenza de lo que son en la actualidad,
los ideales y principios que dejaron de defender y de como olvidaron lo
principal en la defensa del pensamiento humanista cristiano y que la
Senadora Goic les restregó en sus caras: las personas, siempre, las
personas lo más importante.

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