El cuarto componente de la inteligencia emocional es la empatía. La cual es la capacidad que tiene el ser humano para conectarse emocionalmente con las demás personas pudiendo percibir, reconocer, compartir y comprender los estados emocionales del otro.
La empatía está vinculada con la capacidad de ponerse en el lugar del otro y conectar con sus necesidades y comprender su accionar. A demás, se relaciona con la compasión y es opuesta al egoísmo y a la falta de comprensión .Este comportamiento es considerado como un valor primordial dentro de las relaciones sociales, porque evita hacer daño voluntario a los otros y permite la armonía entre las personas. Se espera que las personas sean empática en todos los ámbitos, como la familia, la escuela, el trabajo, incluso en la vía pública.
Habitualmente, se suele confundir el término empatía con la simpatía. Estas dos palabras no son sinónimos, sino que apuntan a cualidades distintas. La empatía es la capacidad que tiene una persona de percibir los sentimientos y emociones ajenas y busca la comprensión del otro. No obstante, la simpatía es la inclinación afectiva que siente una persona hacia otra, pero no necesariamente incluye la identificación con lo que siente el otro.
Algunas formas de desarrollar la empatía son las siguientes.
1. Piense en las prioridades de los demás. El hecho de centrar la atención en personas distintas a uno mismo, facilitara el ponerse en el lugar del otro y alejara el egocentrismo. Es decir, evitara creer que las propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás. Además, se podrá constatar que existe más que un solo punto de vista frente a una determinada situación.
2. Evite los prejuicios. Se tienden a imaginarse como son las otras personas .Esto genera los prejuicios, que puede definirse como la etiquetación negativa que se hace de los otros, sin conocerlos previamente.
3. Entrenar la capacidad de escuchar. Para comprender a las personas con las que interactuamos es muy importante saber escuchar. Escuchar no significa solo entender las palabras del otro. Para escuchar de verdad, hay que prestar total atención al mensaje y estar atento a la comunicación no verbal. No hay que interrumpir, ni dar constantemente opiniones .Lo más importante es escuchar el mensaje sin juzgar.
4. Pregunte por las emociones y no solo por los hechos. La empatía puede, tener poco que ver con el mensaje literal en una conversación; al contrario, se relaciona con las emociones. Por lo tanto, cuanto más una persona se interesa por las emociones de los demás, más empático llegara a ser. Por ejemplo, ante una información como la siguiente: “ayer me despidieron del trabajo”, una persona poco empática o desinteresada podría realizar la siguiente pregunta: “¿Por qué te despidieron? Sin embargo, una persona empática podrá responder algo así como: “¿Cómo te sientes? Imagino que triste. ¿Te parece si te acompaño?”. Es decir, mostrara mayor preocupación por lo que el otro siente .En la próxima columna se verán las habilidades sociales, que es el quinto componente de la inteligencia emocional.