El derecho a la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación

Encontrar
soluciones para los problemas del mundo actual -ya sea económicos,
medioambientales o sociales- es posible gracias al conocimiento
científico. Esta rama objetiva del saber ha permitido al ser humano
comprender los cambios que ocurren en el planeta Tierra y transformar
las actividades cotidianas conforme pasa el tiempo, pues hoy la
esperanza de vida -y la calidad de esta- es aun mayor gracias a los
avances tecnológicos. Las vacunas, los servicios de streaming, los
buscadores de internet o los electrodomésticos inteligentes llegaron a
revolucionar la manera en que vivimos.

Fomentar
las ramas científicas es esencial en un escenario en que la ciencia y
la tecnología se han convertido en ejes primordiales para responder a
los desafíos actuales. Gracias a ellas, por ejemplo, se ha logrado
controlar la pandemia que parecía no tener fin hace dos años, así como
continuar llevando a cabo muchas actividades que antes era impensado
desarrollarlas en formato online, tales como la educación o la
telemedicina.

Por
ello, en el marco del Día Nacional de las Ciencias, Tecnología, el
Conocimiento e Innovación -que se conmemoró el pasado domingo 3 de
octubre- debemos reflexionar sobre la importancia que tienen estas
disciplinas para que Chile se consagre como una nación sostenible. Esta
conmemoración invita a las organizaciones a abordar el quehacer
científico y a visibilizar las actividades que realizan para toda la
sociedad. Sin embargo, aún no es suficiente, pues debemos avanzar a que
la innovación tecnológica sea un pilar fundamental y transversal para
todas las personas.

Entonces,
¿cómo garantizar que el conocimiento científico sea parte inherente del
ser humano? Lo primero es entregar educación y facilitar el acceso a
las herramientas necesarias a la población. A pesar del explosivo
aumento de conectividad que generó la pandemia en Chile -con un
crecimiento de casi el 70% durante 2021 según cifras de la Subsecretaría
de Telecomunicaciones- hoy aún existe una brecha digital entre los
habitantes. Así, zonas rurales del extremo sur o comunas como Cerro
Navia o La Pintana aún no superan la barrera del 30% de conectividad por
parte de sus residentes, lo que complica aun más las formas de trabajo
online o el acceso a clases de los escolares.

El
compromiso de las autoridades y los especialistas debe apuntar a
promover el bienestar de toda la ciudadanía, sin exclusiones, pues la
ciencia fue declarad
a
por la ONU como un derecho universal hace más de siete décadas, y el
acceso al mundo digital hoy también es parte de esta rama. Desde hace
cinco años de nuestra llegada al territorio chileno, como Thoughtworks
-expertos en tecnología- hemos trabajado para proporcionar soluciones
digitales innovadoras y, como parte de nuestro compromiso, seguiremos
encaminándonos para conseguir un escenario tecnológico informado,
equitativo y de participación transversal.

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