Hay
un sentimiento de desazón profundo en la ciudadanía. Vivíamos en un
país donde si no teníamos trabajo, pero sí las ganas de emprender,
podríamos salir adelante. Teníamos la seguridad de que, en el fondo,
estábamos plantando en tierras verdes.
Hoy
día, aunque uno tenga un muy buen capital y tenga una muy buena idea,
es muy difícil en relación a qué tan bien nos puede ir.
Alguien
dice por ahí que cuando en una guerra todos están llorando, hay una
persona vendiendo pañuelos y le va bien igual, pero pensando en Chile,
el resultado probablemente no es el mismo, porque no es fácil ser
optimista, en medio de un escenario de inflación, donde los productos
suben permanentemente, donde el porcentaje de cesantía en Chile es alto.
Recordemos que la tasa de desocupación en Chile alcanzó un 7,9% durante
el trimestre móvil octubre-diciembre de 2022, según datos del Instituto
Nacional de Estadísticas (INE).
Chile
es el único país de la región cuya economía se contraerá este año, en
un 1,5% según el FMI. “La desaceleración del crecimiento, la alta
inflación y la incertidumbre global significan que muchas personas en
América Latina verán disminuir su nivel de vida”, indicaron desde el
Fondo Monetario Internacional.
No
dejemos de lado que el creciente descontento social, que se exacerbó
durante la pandemia, y la pérdida de confianza en las instituciones
públicas, persiste en la región desde hace un tiempo.
Cuando las economías están enfermas,
cuando las finanzas no están bien, es cuando más proliferan los
emprendimientos y eso se está haciendo con cierto temor, bajo la
desesperación, no porque se quiera dar un paso más y ser innovador, sino
por miedo a no tener cómo subsistir.
Hoy
día, se está emprendiendo por desesperación y lo más triste es ver cómo
esa gente que se atreve a emprender y muchos están perdiendo su
capital, porque ya no hay el circulante que teníamos antes.
¿Qué podemos hacer en medio de este complejo panorama que se irá complejizando más, a medida que pasen los meses? “
El
2023 no se plantea optimista en todos los aspectos, Chile sigue con un
problema inflacionario y el Banco Central proyecta una recesión
económica. Esto podría generar una contracción del mercado laboral, con
disminución de personal en distintas industrias, lo que genera
escepticismo”, afirma el Subgerente Comercial de Outsourcing, Yoab
Leiva.
De
hecho, en su último Informe de Política Monetaria (IPoM), el Banco
Central anticipó una recesión más profunda para el año en curso, y que
la actividad anote una variación de entre -1,75% y -0,75% (más bajo que
el -1,5% y -0,5% previsto en el IPoM anterior), para luego crecer entre 2% y 3% en 2024.
Tenemos que estar alerta, no podemos distraernos. No hay espacio tampoco para las improvisaciones.