El dolor detrás de las persianas cerradas

No
va más
. Gerson Reyes, dueño y socio de Adel, empresa de Rent a Car de
Punta Arenas, lo dice con decepción. “No se ve posibilidades de una
pronta apertura, el único horizonte a corto plazo es el cierre”.

Desde hace 10 meses, ésta y otras empresas del rubro no han podido funcionar y están a punto de quebrar.

“Teníamos diez personas trabajando con nosotros y ahora sólo quedamos los socios”, lamentó.

¿No hay posibilidades de salir adelante?

“Nuestro horizonte en el corto plazo es el cierre y
la liquidación total de los activos de la empresa. Varias otros están
en la misma situación, pues no todos tocaron créditos Covid. Los
programas que entrega el Gobierno otorgan dos millones y medio de pesos
que no alcanzan para sustentar el negocio. No puedes pagar con eso la
depreciación, ni el deterioro de los vehículos que están parados, hay
que seguir haciéndoles mantenimiento, pues de lo contrario los ratones
empiezan a anidar en los conductos, las baterías y todo se corroe”.

Como
muchos otros sectores que hoy claman por la reapertura comercial en
Magallanes, este sector no está incluido dentro de las áreas esenciales
y, por lo tanto, no vislumbran posibilidades de poder salir adelante,
afirman sus dirigentes.

“Habíamos
programado nuestra temporada casi dos años antes y en función de eso
uno invierte y programa los compromisos del año que viene y eso ahora no
se logró cumplir. La mitad de las empresas que están en este rubro
están consumiendo su capital, es decir, están vendiendo los automóviles
más antiguos para pagar los nuevos que están con deuda, lo que
descapitaliza las empresas”.

-¿Decepcionado de las ayudas?

“Podría haber sido más concreta y a tiempo”.

Pero Reyes no está solo en su frustración.

Esta
semana, 13 gremios de Magallanes han empezado a movilizarse en Punta
Arenas para dar a conocer el dramático momento que están viviendo debido
a la prolongada cuarentena y que, aseguran, pone en grave riesgo su
existencia.

Se
trata de empresarios y trabajadores del turismo, entre ellos, guías,
choferes, dueños de empresas de transporte, alojamientos turísticos,
empresarios gastronómicos, comerciantes de rubros no esenciales,
artesanos, artistas, trabajadores de centros de eventos y un largo
etcétera.

La
frustración está escalando, al punto que esta semana se vivieron dos
importantes manifestaciones, una de ellas una marcha por el centro de la
ciudad, donde los representantes de los distintos gremios proclamaron
“la sepultura de la cuarentena” y, al día siguiente, la apertura sin más
de algunos restaurantes en el centro de Punta Arenas. Aunque todos los
locales estaban haciendo delivery, no dudaron en desafiar a la autoridad
instalando mesas en las calles, a pesar que la lluvia caía sobre los
platos y la norma prohibía esta pr
áctica hasta estar en la fase 2.

Pero
como dice el empresario gastronómico Eric Legois, dueño del afamado
restaurante Le Cuisine de Punta Arenas, “es un acto de pequeña rebeldía,
porque esto ya no da para más. No podemos quedarnos sin hacer nada”,
nos dice el dueño de un establecimiento que, cada verano figura entre
los más solicitados por turistas de todo el mundo, con una puntuación de
4,5 entre un máximo de 5 que otorga el sitio Tripadvisor y que lo sitú
a en el lugar número 4, entre 160 establecimientos de esta ciudad.

“Perder
estos restaurantes de alta gama sería una pérdida invaluable para la
región y por eso estamos haciendo todos los esfuerzos a nuestro
alcance”, nos dice el director regional de Corfo, Marcelo Canobra.

Pero
los esfuerzos apenas alcanzan para que algunos de ellos sobrevivan, a
través del delivery y con ventas que no llegan al 20% de lo que se
vendía en un período normal. “Incluso es mucho menos, porque el año
pasado a estas fechas recibíamos ya muchos turistas extranjeros”, dice
Legois.

Sí,
operan, pero a un costo humano brutal: despedir o suspender a casi
todos sus trabajadores para poder sobrevivir… hasta ahora.

Testigo privilegiada de este drama, es Ivonela Ojeda, jefa de local en el Restaurante
Jekus, quien recién en noviembre volvió a retomar su puesto de trabajo,
tras meses de estar suspendida. “Aquí, la mayoría del personal está
acogida a la Ley de Protección al Empleo, incluida yo. Tenemos dos
cocineros para los pedidos de delivery, pero eso es solo para darse
vuelta. Estamos recibiendo el 40 por ciento del sueldo”, dice.

Según
cuenta, “para los garzones esto es aún más difícil, porque la mitad de
su sueldo la hacen con la propina y ahora no están recibiendo nada. Nos
preocupa también el karaoke, los animadores, la cantante que tampoco
está sin poder actuar los fines de semana”.

-¿Y usted cómo ha vivido todo esto?

“En
lo personal, estoy desde el 20 de marzo en la casa. Soy una persona
acostumbrada a trabajar, es un cambio de vida, de estilo y de todo. En
lo económico, tú tienes tu sueldo y es lo que tienes en el mes para
pagar tus cuentas, pero que se haya reducido a la mitad es muy difícil
de sostener. Yo tengo casa, pero los garzones, la mayoría de ellos
arriendan, y si le bajan el sueldo a la mitad se les hace muy difícil
para pagar los arriendos, consumos, comida”.

Emiliano
Navarro, jefe del local La Luna, da cuenta del brutal costo que ha
significado enfrentar esta situación. “Es un tiempo complejo de
reinvención total en el que llevamos ya nueve meses. Antes, trabajaban
aquí 47 personas y ahora quedan seis. Hoy vendemos, el 8% de nuestras
ventas normales”, señala.

Y esos números tienen voz y rostro.

Laura Barría es garzona y lleva siete meses sin trabajar.

A
pesar de la lluvia que caía este viernes, se la veía entusiasmada
sirviendo mesas durante la manifestación realizada por el sector
gastronómico de Punta Arenas y que consistió y colocar mesas y sillas
para que las personas se sirvieran, pese a la cuarentena. “Fue
complicado porque el sector gastronómico fue muy afectado y bueno hay
que sobrellevar esto con los ahorros que tienes, pero uno vive de la
propina y, por lo tanto, no queda otra que hacer fuerza para que esto se
pueda recuperar. Estoy suspendida, pero eso igual es angustiante,
porque pasas encerrada cuando siempre has estado acostumbrada a trabajar
y, mientras tanto, los ahorros se van como agua entre los dedos”.

Otra
colega, Camila Henríquez, comenta: “Yo trabajo part time los veranos, y
no trabajaba desde que se inició la cuarentena. Es complicado abrir en
estas condiciones, pero tal vez es lo único que se puede hacer si no se
dan las soluciones y es una manera de demostrar que igual se puede
hacer, con los cuidados pertinentes”.

Andro
Mimica, dueño del Restaurante Barnie’s, agrega: “Llevamos más de 10
meses que no podemos abrir nuestros locales. Teníamos a 14 personas
trabajando y ahora, con la pandemia, llegamos solamente a tres”.

Por
su parte, El empresario turístico, Alejandro Solo de Zaldívar, agrega:
“Después de nueve meses de estar paralizados, esto ya es inviable de
mantenerse en el tiempo y las autoridades deben tomar conciencia de esta
situación, ponerse los pantalones y darse cuenta que esto ya no da para
más”.

OTROS SECTORES

Pero
no sólo el turismo y gastronomía han sido afectados. Hay otros rubros
que incluso vienen enfrentando esta grave crisis desde mucho antes.

Belinda
Mac Leay, representante de la Asociación de Trabajadores del Arte,
Espectáculo y Producción de Eventos (Actae), denunció que este sector ha
sido incluso más golpeado que otros, debido a que la crisis se prolonga
desde el estallido social del año pasado.

“Nosotros
estamos mucho más afectados que el turismo, porque partimos con la baja
de nuestros ingresos desde el estallido social, en octubre del año
pasado. La mayoría de nuestro sector, el 20 de octubre se empezaron a
caer todos los eventos y actividades, los músicos no tenían donde
trabajar, así que 13 meses es súper difícil mantener la economía del
hogar. Los empresarios que tenían una pyme, han tenido que desvincular a
toda su gente, muchos han tenido que reinventarse y, ¿por qué?, porque
no se les ha dado la oportunidad de trabajar en lo que a nosotros nos
gusta y lo que sabemos hacer”, dice.

Agrega
que la crisis permitió visibilizar el hecho que las personas que
trabajan en el sector de eventos “es un área invisibilizada, somos un
sector que no tiene leyes laborales que nos acompañen. Nuestros
trabajadores están en el rango de lo que es casi ilegal en términos de
la cantidad de horas que se puede hacer a la semana. De hecho, la
mayoría de los trabajadores del sector no tuvo acceso a ninguno de los
bonos que se han entregado porque no tenían un contrato de trabajo o no
tenían imposiciones, entonces es un sector tremendamente dañado y,
dentro de la medida de poder sacar la voz y poder visibilizarnos y que
nos ayuden financieramente o hacernos trabajar, es lo que queremos”.

COMERCIO

A
su vez, Lorena Gallardo, dueña del café al paso KiosCoffe, ubicado en
Bories a la altura del puente, lleva más de un año luchando por no
perder su local. “No es sólo pandemia, esto parte con el estallido
social. Lamentablemente se juntaron las dos cosas. Con el estallido
social, nos vimos súper complicados para trabajar, hubo daños en la
fachada del local, cerramos temprano, algunos días sin luz, no se podía
trabajar muy bien y empezaron a bajar las ventas. Entonces, nos pilló la
pandemia y cuando ésta se declaró, cerramos con la esperanza de que
bueno, será una semana, dos, tres, un mes a lo sumo. Pero pasamos
cerrados tres meses y, en ese minuto, dije: “esto no puede seguir así”, y
cuando terminó la primera cuarentena, me vine a trabajar”, señala.

El
delivery y los productos han sido su sostén desde entonces. “El tema es
que como empezamos la cuarentena de nuevo, la gente ya no andaba en las
calles y sólo andaba la gente que tenía que, eventualmente, trabajar
aquí en el centro y tuvimos que conformarnos con eso. Las ventas se
fueron al 20 por ciento de lo que había antes, con suerte”.

Cuenta
que durante la primera cuarentena, sus arrendadores le permitieron no
pagar el mes de abril. “Pero ya en esta segunda cuarentena, no nos han
descontado ni un peso y por eso no quiero cerrar, porque entonces ¿cómo
pago?, yo no quiero cerrar mi negocio, básicamente es eso. Estoy
trabajando para no perder mi fuente laboral”.

Son
800 mil pesos de arriendo a los que se suma la colegiatura de su hija.
“El colegio tampoco me suspendió un peso y no puedo dejar a mi hija sin
colegio. Entonces, básicamente estoy trabajando para esos gastos
básicos. Tengo la mitad del personal en la casa, otra gente ya fue
desvinculada de la empresa, ahora tengo a dos personas trabajando para
que me ayuden con el local y otras con horario reducido”, señala.

Calcula
que sus ventas, aunque se han recuperado un poco, no superan el 30 por
ciento de lo que recibía antes. “Es plata por plata, para que se
mantenga y no perder el local. Por suerte yo vivo todavía con mis papás y
eso me facilita mucho, pero si tuviera que mantener un hogar, no me
alcanzaría”, dice.

-Angustioso…

“Ya me hice a la idea. Obvio que me gustaría volver a lo que había antes, pero ya me
resigné a que éste es el ritmo y la nueva manera. Lo que yo sí digo es
que debieran levantar la cuarentena y volver a trabajar toda la gente,
con cambios y autocuidado y todo lo que haya que hacer porque yo creo
que la gente necesita que la dejen libre y la dejen trabajar. Hay gente
que sólo quiere salir a caminar y si quiere comprar algo y hay que hacer
filas, la gente ya se acostumbró y si la fila es muy larga, también
saben que es mejor no hacerla. Pero soy de la idea que tenemos que
volver a la normalidad porque siento que los números no van a cambiar.
Ésta es nuestra nueva realidad”.

-¿No cree que esto vaya a mejorar?

“No, porque hago reparto y
delivery y veo mucho que en las poblaciones no hay cuidado. La juventud
y los niños andan como si nada, abrazados, jugando, sin mascarilla,
finalmente, transmiten el virus a los adultos, los adultos lo agarran
pesado y se enferman, mientras ellos casi no tienen síntomas. Lo viví
muy de cerca. Siento que la situación no va a cambiar porque hay un
porcentaje de la población que no siente que la vida cambió y que no
debemos saludarnos de mano, ni de beso, usar mascarilla, ni mantener la
distancia. Por ellos, esto no se supera”, sentenció.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS