Sin
duda una de las grandes deudas que arrastran gobiernos de distintos
colores en materia de políticas sociales es el sistema de pensiones. Es
un hecho que las pensiones en Chile no son buenas. Sin embargo, lo visto
durante los últimos meses en esta materia hace difícil creer que estas
puedan mejorar en el largo plazo. Veamos cómo está la cosa hoy.
Partamos
por lo básico. Entregar buenas pensiones supone una cantidad enorme de
dinero. Por lo mismo, cualquier sistema requiere que los futuros
pensionados ahorren para solventar al menos parte de este gasto. Este
ahorro generalmente es obligatorio debido a que tendemos a privilegiar
el presente por sobre el futuro, haciendo probable que se prefiera
gastar el dinero hoy antes que ahorrar para usarlo en 30 años más. En
Chile tenemos un sistema principalmente basado en que cada uno ahorra un
10% mensual de su sueldo para su jubilación. Pero como los sueldos son
bajos y muchas personas no pueden o prefieren no cotizar, las pensiones
no son buenas. Obviamente esto es culpa del sistema y no de los
trabajadores. En otras palabras, ganando $500.000 y cotizando 20 años
$50.000 al mes es más probable que la pensión mensual para de 20 años de
jubilación se parezca más a los $50.000 que a los $500.000.
Veamos
ahora qué estamos haciendo en materia de pensiones. Durante el último
año ya se han realizado tres retiros y vamos por el cuarto. La
justificación detrás de esta pésima política pública es la necesidad en
el contexto de la pandemia. Pero no hay que ser muy astuto para saber
que muchos parlamentarios prefieren privilegiar sus intereses
electorales por sobre los de la ciudadanía. A esta altura está claro que
los parlamentarios les están entregando a los cotizantes su propia
plata a cambio de asegurar su reelección. Los empleos han visto una
fuerte recuperación, más de la mitad de los retiros han ido a ahorro y
al consumo no esencial, por lo que señalar que todo ese dinero se está
utilizando para cubrir necesidades básicas no es real. Por su parte, la
mayoría recibe este “regalo” con los brazos abiertos. Total, las
pensiones van a seguir siendo malas y es preferible tener la plata ahora
que en 30 años.
Lo
preocupante es que el uso de los ahorros previsionales con fines
electorales puede estar recién comenzando. Al final, el Estado siempre
puede tomar todos los ahorros de los cotizantes y gastarlos entre los
actuales pensionados, aumentando así su pensión. Esto es muy popular
políticamente en el corto plazo, ya que mejora las pensiones
temporalmente, pero es insostenible en el largo. El problema es que hoy
la gente vive más y la tasa de natalidad ha descendido, lo que implica
un aumento de la población que necesita pensión mientras disminuye la
que trabaja y cotiza. Por lo tanto, tarde o temprano el sistema colapsa.
Esto es lo que proponen actores como NO+AFP y la Fundación Sol.
Algo
similar pareciera proponer Gabriel Boric, aunque su programa no está
disponible para corroborarlo. Pero si juzgamos por lo señalado por su
coordinador de programa, en su propuesta todas las cotizaciones nuevas
irían a un fondo estatal. Y quienes tengan ahorros pueden elegir entre
pasar sus fondos al fondo estatal o quedarse con sus ahorros. El detalle
es que lo segundo conlleva el castigo de no poder beneficiarse del
fondo estatal que sus propias cotizaciones pasan a engrosar. En otras
palabras, mantener el ahorro es dejar de participar del sistema de
pensiones. Lo que no está claro es si plantea utilizar el fondo estatal
para abultar las pensiones de los actuales pensionados, a lo NO+AFP. Sin
embargo, es factible pensar que quien ha estado disponible para usar
los ahorros de los trabajadores con fines electorales -a través de los
retiros- podría hacerlo otra vez.
¿Qué
hay de las soluciones responsables? Lo razonable sería crear una
instancia donde quienes más entienden de pensiones elaboren una
propuesta, donde también participe la ciudadanía. Esto fue lo que hizo
la “Comisión Bravo” en 2015, donde participaron 24 especialistas
nacionales e internacionales de distintos colores políticos. Cabe
señalar que la propuesta respaldada por NO+AFP obtuvo solo un voto. Y
ahí está la propuesta, esperando a que nuestros políticos se dignen a
hacer lo correcto antes que lo electoralmente conveniente.