El
duelo es la respuesta emotiva frente a una pérdida. Desde el punto de
vista psicológico el duelo es definido como un proceso psicológico que
la persona atraviesa posterior a la separación o la muerte de un ser
amado. Por lo tanto, el duelo ocurre siempre que tiene lugar una pérdida
significativa. Algunos tipos de pérdidas son las siguientes: la muerte
de un ser querido, divorcio o separación, la pérdida de algún miembro o
capacidad física, etc.
Tradicionalmente
se ha entendido el duelo como un proceso que sigue una serie de fases.
Que van desde el inicio a la resolución del mismo. Conocer estas etapas
tiene gran utilidad, porque permite comprender a la persona que vive
el proceso de duelo. Estas etapas no son fijas, de tal manera que no
reproducen un corte claro entre una y otra y existen fluctuaciones
entre ellas.
Las etapas son las siguientes.
1.
Etapa de shock. Aquí predomina el sentimiento de incredulidad; hay un
gran desconcierto. La persona puede funcionar como si nada hubiera
sucedido. Otros, en cambio, se paralizan y permanecen inmóviles e
inaccesibles. Esta fase se caracteriza por la pena y dolor. El shock es
un mecanismo protector, es una especie de negación o evitación de la
realidad.
2.
Fase de anhelo y búsqueda. Marcada por la urgencia de encontrar,
recobrar y reunirse con la persona que se ha perdido. En esta etapa la
persona puede evidenciar incapacidad para descansar, insomnio y
preocupación.
En
la medida en que la persona va tomando conciencia de la pérdida se va
produciendo la asimilación de la nueva situación. Así la intensidad de
la nostalgia y la búsqueda va disminuyendo progresivamente.
3.
Fase de desorganización y desesperación. Esta etapa comienza cuando la
persona termina por aceptar que la pérdida será permanente. Además, se
da cuenta de la necesidad de abandonar antiguas formas de pensar, de
sentir y de actuar, lo que incluye el establecimiento de una nueva
identidad (por ejemplo, aceptase como viudo o viuda). En este periodo
la persona que está sufriendo la pérdida se caracteriza por marcados
sentimientos de índoles depresivos y la falta de ilusión por la vida.
Esto puede ir acompañado de accesos de llanto incontrolado. Igualmente
puede sentir una gran soledad y experimentar apatía y desinterés.
4.
Fase de reorganización. En esta etapa la persona afectada va adaptando
nuevos patrones de vida sin el ser querido que ha perdido. Aquí se
puede recordar el pasado con placer, se recupera el interés por otras
actividades y la persona afectada será capaz de establecer nuevas
relaciones.
Los
estudios afirman que el duelo puede durar entre uno y dos años. Si las
emociones son tan intensas que no se pueden soportar y si no cede el
dolor con el paso del tiempo, es necesario buscar ayuda psicológica.
Porque desde el principio se espera que el malestar vaya disminuyendo
paulatinamente.
En el siguiente comentario se hablará sobre terapias familiares.