Sabía usted que la Beca Magallanes
es el último proyecto de ley impulsado por un parlamentario magallánico
y que anualmente desde hace 10 años beneficia a los estudiantes de
educación superior la zona más austral del país.
Sí,
ese proyecto de ley fue impulsado en 2011 por el entonces diputado
Miodrag Marinovic. Entró en vigencia en 2012 y busca contribuir al
acceso y permanencia en la educación superior de estudiantes en
situación de vulnerabilidad con buen desempeño académico, que residen y
estudian en la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Consiste en una
asignación en dinero de libre disposición, equivalente a $ 800.000 y ya
han salido de las universidades locales varias generaciones de
estudiantes magallánicos que se han visto beneficiados con esta
importante ayuda… ¿Pero de ahí en adelante…?
La historia parlamentaria de nuestra región indica que en las elecciones de 2013 (hace 8 años) fueron electos senadores Carolina Goic (impulsora de la Ley del Cáncer) y Carlos Bianchi,
pero ninguno de los dos en su periodo parlamentario que termina el 11
de marzo próximo han hecho un proyecto de ley que beneficie a los
habitantes de la Región de Magallanes, por la que fueron electos.
En esa misma elección de noviembre de 2013 fueron electos diputados Juan Morano y Gabriel Boric,
sí, el mismo que hoy se postula a la Presidencia de la República. En
los cuatro años de trabajo en el Congreso de Boric y Morano no hubo
ningún proyecto de ley de sus autorías que beneficiara únicamente a
habitantes de la Región de Magallanes.
El
19 de noviembre de 2017 se eligieron por primera vez en la historia
tres diputados para el actual Distrito 28 que antes era el 60. En esa
ocasión fue reelecto Boric y salieron elegidos por primera vez Sandra Amar y Karim Bianchi, ambos ahora se postulan al Senado. Y en estos últimos
cuatro años tampoco hemos visto ningún proyecto de ley de su autoría
que beneficie a habitantes de la zona más austral del país.
Pese
a que algunos de nuestros parlamentarios les gusta mucho el flash,
aparecer en matinales de canales nacionales y arrendar espacios
televisivos en algunos medios de comunicación, su labor legislativa deja
mucho que desear.
Muy
poco para la región. Incluso los habitantes ya han expresado el
descontento, porque se han dado cuenta de que nuestra zona fuertemente
castigada por el centralismo, pagando los
más altos precios del país en miles de productos y con un costo de vida
por las nubes, nunca ha sido defendida a ultranza por los actuales
parlamentarios.
Incluso
hace poco más de un mes, cuando se bloquearon las rutas de acceso a
Punta Arenas en demanda por las continuas alzas a los precios de los
combustibles, dos actuales diputados llegaron al lugar para entregar el
respaldo, pero fueron los mismo manifestantes los que les pidieron que
se fueran porque en cuatro años no habían hecho nada por la misma problemática.
Otro
punto que irrita mucho a la comunidad magallánica es que dos de los
actuales parlamentarios en ejercicio han postulado a la Presidencia de
la República (Carolina Goic y Gabriel Boric)
en el mismo periodo en que han estado representado los colores de
nuestra bandera y no hay una explicación para saber qué podrían o podrán
hacer en La Moneda si por Magallanes han hecho muy poco.
Pero
lo que más irrita es que una de las principales demandas tras el
estallido social fue que las actuales autoridades -especialmente las que
llevaran más de un periodo- debían dar un paso al costado para
entregarle la oportunidad a nuevos magallánicos.
Esa
lección ciudadana no todos la aprendieron y hoy nos vamos a encontrar
en la papeleta con un senador magallánico que lleva 16 años en el mismo
cargo -idéntica cantidad de tiempo que duró el régimen militar de
Augusto Pinochet- y ahora quiere ir por cuatro años más haciendo el
enroque con su hijo, para seguir beneficiándose ellos mismos y
usufructuar de la pyme política familiar más exitosa del país: ¡UNA VERGÜENZA!
A esas malas práctica, la ciudadanía ya le dijo que no el 18 de octubre de 2019.
¡NUNCA MÁS!
Magallanes
se merece de nuevas autoridades, que lleguen con aires frescos y con
ganas de trabajar por la región, dejando atrás odios, descalificaciones y
actos reñidos con la ética y la moral, como buscarle siempre la letra
chica en el beneficio propio.
Llegó
la hora de que Magallanes renueve a sus parlamentarios, porque el
aporte en la última década ha sido muy escaso.