La
dura recepción que tuvo el Consejo Regional en el Club Deportivo
Esmeralda, al grito de “atrás, atrás Gobierno Incapaz”, fue un balde
agua fría para el acostumbrado corte de cintas e impidió soplar las
velitas con caritas felices por un nuevo aniversario de la ciudad, se
transformó en el auténtico carnaval de los trabajadores, que hicieron
una dura crítica al Gobierno, y a su reforma estrella que se desmorona
en todas las regiones en que está funcionando.
El
sistema educacional enfrenta desafíos y dificultades, la pandemia hizo
lo suyo y acentúo la deserción de muchos estudiantes por diversas
razones, entre las que se incluyen brechas sociales, económicas y
tecnológicas que significaron la pérdida de muchas horas de clases
presenciales. Con todo, no es la única causa, lo cierto es que el
Gobierno ha sido incapaz y debe resolver problemas de diseño
institucional que recibió como un presente griego, en cuya creación
participó gran parte de su equipo ministerial. Por tanto, es iluso
pensar que quienes crearon el modelito estén dispuestos a rectificar,
pues lo concreto es que difícilmente las mismas personas que ya piensan
de un modo puedan hacer algo diferente, pues tienen la incapacidad de
hacerlo, tienen una suerte de inhabilidad ideológica para generar nada
nuevo.
Este
nuevo sistema institucionaliza las principales demandas del movimiento
estudiantil de 2011 y crea nuevos servicios que se reportan a la
Dirección de Educación Pública. O sea, todo un triunfo de la
estatización y del centralismo en desmedro de las regiones y del poder
comunal.
Este
proceso de tránsito progresivo a la nueva institucionalidad ha
enfrentado dificultades, existe resistencia al traspaso de los
profesores y asistentes de la educación y se entiende que la causa real
de anticipar vacaciones de invierno no es la gripe o el virus, sino
que la cepa que instaló Puerto Natales y los Trabajadores, que protestan
ante un Gobierno que no retrocede, corrige o enmienda nada sustancial
y que pone los énfasis en la educación sexual de los párvulos. O sea,
toda una desconexión de la realidad que provoca la indignación de los
trabajadores, máxime a gremios informados, a quienes en el transcurso de
tramitación de esta reforma se les anunció que existirían ajustes de
entre un treinta y cuarenta por cierto de la dotación.
En
realidad, los trabajadores asistentes de la educación no confían y ello
no es raro en un sistema que ha perdido credibilidad en un proceso que
apenas mencionó el Presidente Gabriel Boric, en su cuenta anual. Las
protestas no aguaron la fiesta de aniversario de Puerto Natales, en que
se vio a un Gobernador Regional nervioso, que perdió su habitual
compostura y tuvo que interrumpir la sesión, sino que por el contrario,
los trabajadores tuvieron su propio carnaval, realzaron la fiesta y le
dieron visibilidad a un problema que se quiere ocultar bajo la alfombra y
en medio de cortes de cintas y proyectos menores, si se les relaciona
con el hecho que ya a los trabajadores asistentes de la educación y
profesores se les está pagando solo un porcentaje de sus sueldos en la
ciudad de Punta Arenas. Entonces, el Gobierno Regional, lejos de
ofenderse por una supuesta falta de urbanidad de las trabajadores que
protestaron, que en su inmensa mayoría son mujeres jefas de hogar,
bien haría en comprometer financiamiento mediante convenios que permitan
un adecuado proceso de transición.
El
alcalde Claudio Radonich, ya no tiene argumentos, pues nunca en la
historia de la Corporación Municipal, se dejaron de pagar sueldos o se
les pago por quincena o parcialidades, es cosa de revisar las cuentas y
las planillas de la época, así que ya ha cambiado de giro, ahora critica
los problemas estructurales y no aclara como bajo su administración
presenta una de las dotaciones mas abultadas de Chile, lo que dificulta
más el traspaso.
O
sea, si el Presidente Gabriel Boric, quiere terminar de quebrar la
columna vertebral de la educación pública a la cual se ha referido, no
tiene más que continuar con su mismo equipo ministerial. Por el
contrario, si quiere cambios razonables, que creen confianza en su
proyecto, se le sugiere una siempre grata visita a Puerto Natales, donde
con seguridad podrá escuchar a los trabajadores que mayoritariamente lo
apoyaron, en un diálogo en torno a una tabla de trabajo ordenada,
dirigida y estructurada, que evite la furia natalina y otro
“esmeraldazo”, porque claramente sus autoridades sectoriales regionales
no dieron el ancho.