Mañana se da inicio a las clases para más de 30 mil alumnos y alumnas en la Región de Magallanes y Antártica Chilena; en general, la gran mayoría de ellos vuelve a sus escuelas con alegría y las tan cifradas esperanzas de reencontrarse con sus amistades, asistentes, profesores, directivos; es
decir con su familia educativa que los acompañará durante el año. Un
alto porcentaje de quienes vuelven mañana se reencuentran tras casi dos
años sin verse las caras producto de la pandemia del coronavirus.
Se inicia un nuevo período académico y aparecen algunas tareas:
levantarse temprano, arreglar el uniforme, lustrar los zapatos, revisar
la mochila, llegar a la hora al colegio, recuperar el hábito de estudio,
las primeras evaluaciones, en fin, todas las tareas que tiene que
cumplir un estudiante; sin embargo,
todo ello se hace más fácil cuando hay ayuda de la familia y en
especial de los padres. El inicio de un nuevo año escolar abre cifradas
esperanzas no solo
en los niños y niñas en lo que es el trabajo escolar, también de los
padres que esperan que sus hijos e hijas tengan éxito en los roles que
ellos y ellas cumplen en la escuela; es
decir, aprendan nuevos contenidos, tengan buen rendimiento académico,
se integren de buena manera a sus respectivos cursos, refuercen la
formación valórica, mantengan buenas comunicaciones con el colegio, etc. Todo
esto se resume en que sus hijos e hijas “reciban una educación de
calidad”. Desde mañana tendremos la invitación a seguir soñando que sí se
puede entregar una educación de calidad a todos y todas los niños y
niñas de este país, siempre y cuando haya profesionalismo, vocación,
honestidad, entrega y por sobre todas las cosas con trasparencia,
dejando de lado la demagogia, la farsa, la mentira y la politiquería.