¿El fiscal para los nuevos tiempos?

Hoy
miércoles 30 de noviembre el Senado debe votar la propuesta del
Presidente Boric para fiscal Nacional, ello implica ratificar o rechazar
al abogado José Morales. Es público que al Presidente no le gustaba
ninguno de los cinco nombres propuestos por la Corte Suprema, y nominó
Morales solo porque podría ser un candidato viable para conseguir los 33
votos requeridos para su ratificación en el Senado (según sus
cálculos). Sin embargo, ad portas de la votación aún no están claras las
razones por las cuales el Gobierno seleccionó a José Morales, en
desmedro de los otros candidatos, a sabiendas que generaría ruido en el
propio oficialismo. De hecho, fue la pregunta recurrente en la
presentación al Senado el día lunes (pregunta que no tuvo respuesta).

Hay
que decir que Morales es el candidato más votado en la Corte Suprema,
junto a Valencia. En ese sentido, uno podría especular que el Presidente
intenta ratificar la voluntad de los jueces. Sin embargo, también hay
que decir que Morales es el candidato más asociado a la derecha, y no es
otro más que el mismísimo Andrés Chadwick quien ha sido vinculado a la
articulación de votos para su elección. De esta forma, se especula que
el piñerismo está interesado en la elección de Morales, con tal que las
causas de DD.HH. producto del estallido social no lleguen a buen puerto.

Al
candidato del Presidente Boric se le conoce como el “sepulturero”,
porque todas las causas que ha llevado y en las cuales están
involucrados poderosos han terminado sin resultados, o sea llegan “a
morir” a sus manos. De esta forma, Morales tiene un vasto expediente que
marca su tendencia: el caso Cascadas, la colusión de las farmacias (que
terminó con clases de ética a los culpables), el soborno de LAN (que
involucraba al presidente Piñera), el fraude en Carabineros, y en la
forma en que ha tratado la investigación en bodega Kayser, entre otros.
Es con este currículo que no se entiende la nominación del Presidente
Boric. Una cosa es negociar con la derecha y otra muy distinta es
entregar oreja y rabo, y ceder a sus intereses, aunque sean muy
contrarios a los propios y nuestras convicciones. A situaciones menos
contradictorias el mismo Boric le llamaba gobernar con la derecha.

Alguien
me podrá decir que el Presidente no se puede dar el lujo de perder esta
votación y de paso comprometer la aprobación de las reformas claves
para su Gobierno, pero los simbolismos y gestos son importantes y el
nombramiento de Morales a simple vista es a lo menos contradictorio. El
Presidente les pide a los senadores oficialistas cuadrarse con el
Gobierno, pero hasta ahora no ha dado razones fundadas, excepto el
conteo de votos. Por otro lado, los parlamentarios con dudas o
decididamente en contra de Morales plantean que la propuesta es
contraria a sus principios ideológicos, en contra de sus convicciones.
No solo es el candidato de Piñera, sino además ha tenido un
comportamiento displicente en torno al atropello de los derechos humanos
durante la revuelta social. Muchos plantean que las causas tenderán a
la impunidad con este fiscal nacional. A ello se suman los
cuestionamientos sobre las pocas garantías que da su currículo en torno a
delitos de cuello y corbata, colusión o corrupción.

Si
a Boric no le gustaba ninguno de los candidatos, ¿era muy malo proponer
un nombre que no concitara apoyos de 2/3 pero que representara nuestro
ideario? La Constitución señala que en caso de que la propuesta del
Presidente no cuente con la aprobación de dos tercios del Senado, la
Corte Suprema debe escoger un nuevo nombre para completar la quina,
reemplazando el nombre del rechazado. Con ese resultado, el Presidente
podría apoyar una candidatura no tan comprometida con la derecha, pero
que logre concitar apoyos mayoritarios, dando garantías a todos los
sectores (y no solo a los poderosos).

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