Preocupantes
pueden sonar las palabras del fiscal regional de Magallanes, Eugenio
Campos, sobre la presencia del narcotráfico y el alto consumo de drogas
que se está generando en los últimos meses en nuestra región. No hay que
ser sabio ni mucho menos para darse cuenta de que este problema viene
de la mano por una realidad nacional, siendo este tipo de situaciones
relacionadas al tráfico y consumo de drogas un problema que existe en
muchas zonas de nuestro país, el cual aumentó considerablemente producto
de la pandemia, esto asociado a diversos factores como por ejemplo el
encierro, el estrés, la falta de empleo, entre otros, que generan que
las personas caigan en este flagelo. Un punto importante puede ser
quizás el hecho de que nuestras fronteras se encuentren cerradas y
exista un bajo control del ingreso a Chile. Eso fue palpable a muchos
miles de kilómetros de nuestra región, cuando se generó una fuerte ola
de ingresos clandestinos por pasos no habilitados, debido justamente
a la poca cantidad de personal que había en dichos lugares para
realizar los controles. El grave problema que esto genera, no solo por
el consumo – donde una puede discutir o no el uso medicinal o los
problemas que generan ciertas drogas llamadas “blandas” – sino que el
uso de las sustancias duras, son un verdadero calvario para cualquier
persona, familia o sociedad en el mundo. Hay una cadena de hechos que
está dada desde la persona que consume, de la persona que vende o hasta
un narcotraficante de gran escala. El consumidor simplemente compra, a
sabiendas de que puede ser perjudicial para su salud y que está
realizando un hecho ilícito; por su parte, el vendedor puede ser una
persona que “trabaja” para ese narco más poderoso, que ve este “trabajo”
como una suerte de ganarse la vida más fácil, obteniendo los recursos
necesarios para poder tener un mejor stándar de vida; y de ahí, se
encuentra el narcotraficante de gran escala que es el encargado de
manejar todo desde arriba sin mancharse las manos y poniendo en riesgo a
todas las personas que lo siguen o son parte de su entorno, como por
ejemplo su familia. Pero más que hacer análisis, que ya son bastantes y
con gente con un mayor conocimiento en el tema, hay que buscar las
fórmulas para combatir este flagelo. El fiscal Campos muy bien lo dice,
no sacamos nada con exigir resultados, si tanto Carabineros como la PDI,
no cuentan con los recursos necesarios para enfrentar la situación. Y
eso conlleva a que el trabajo del Ministerio Público tampoco sea el
mejor, ya que no hay pruebas ni detenidos, no se logra incautar grandes
dosis de droga y no se atrapa al “pez grande”. Por todo lo anterior, es
urgente que dotemos de mayores recursos a nuestros policías para que
puedan combatir el tráfico de drogas en nuestra región porque
actualmente hay muchos accesos a Magallanes, que quizás ahora no tienen
mayores controles por la pandemia, y puede ser que eso esté permitiendo
el fácil ingreso de la droga. A raíz de ello, voy a solicitar una
reunión a la Subsecretaría de Prevención del Delito y al Subsecretario
del Interior para que juntos analicemos la situación y busquemos
respuestas a esto que nos aqueja como región y a su vez, más recursos
para que nuestras policías puedan realizar su trabajo de manera segura y
eficaz. El fiscal Campos fue claro al decir que ellos pueden perseguir a
muchos traficantes, pero si no tienen elementos de prueba, es difícil
que puedan hacerle frente a este problema. No debemos obviar este tipo
de situaciones o esperar un milagro que solucione el tema. Frente a
esto, debemos dar señales claras y fuertes
de que podemos luchar contra el narcotráfico y que podemos darle un
atajo al problema, sin esperar a que la situación esté desbordada para
ir en busca de la fórmula mágica que nos ayude a terminar con la grave
situación que estamos viviendo como país y región.