Tal
como la historia de El flautista de Hamelin, Gabriel Boric toca en su
flauta la melodía del populismo de izquierda, hipnotizando a las masas
para seguirlo por el sendero que los ahogará en las frías aguas del
Estrecho de Magallanes. La masa incauta no reconoce que está siendo
conducida hacia el totalitarismo, despeñadero social, tal como ocurrió
en Venezuela, Cuba, Nicaragua o Argentina por no ir muy lejos. Cuando se
termine la música, el premio no será la dignidad, la justicia ni la
riqueza prometida, si no que se habrá perdido la libertad para abrazar
la indignidad del desempleo y pobreza.
Han
sobrado las advertencias, no solo por la experiencia de todos los
países latinoamericanos que han empoderado a las ideas que el Frente
Amplio y el Partido Comunista promueven y que Boric lidera. No existe
ningún país exitoso en la historia de la humanidad que haya progresado
de la mano de la izquierda radical. Los apoyos a Boric de la izquierda
totalitarista y revolucionaria se multiplican, por más que él intente
disfrazarse de social demócrata para captar votos más moderados.
Menciono algunas advertencias notables: 1. El Grupo de Puebla, grupo de
poder de izquierda de apariencia más refinada, pero en realidad es una
mascarada del Foro de Sao Paulo (organización chavista para extender el
comunismo bajo los postulados del Nuevo Orden Mundial), entregó su apoyo
a Boric. 2. Esta semana el dictador Maduro se sacó una foto con una
polera de la campaña de Allende a pesar que Boric ha tratado de
desmarcarse constantemente de él, pero todos recordamos sus palabras de
admiración al gobierno chavista antes de ser candidato. 3. Franco
Parisi, excandidato a la presidencia por el Partido de la Gente, ha
dicho en todos los tonos que el programa económico de Boric es pésimo y
que solo generará déficit que lo obligará a pegar el “manotazo” al
ahorro previsional de los chilenos, tal como lo hizo Cristina Fernández
el 2008 en Argentina… lo que dejará a los chilenos sin sus ahorros y sin
posibilidades de mejorar sus pensiones por décadas. Hasta Pamela Jiles
acusó a Boric de buscar “expropiar” los fondos de pensiones. En resumen,
más claro echarle agua.
Los
chavistas tienen de rodilla a Venezuela desde 1999, lo que ha provocado
que más de cinco millones de venezolanos escapen de su país, muchos de
ellos atravesando a pie el desierto de Atacama buscando una oportunidad
en Chile. Los kirchneristas tienen sumida a la Argentina en una
creciente y crónica pobreza desde 2003. Los castristas torturan a Cuba
desde 1959… mientras en Chile, el país que más redujo la pobreza en
mundo desde los años ochenta, puede cometer el error histórico de
salirse del camino al desarrollo para rodearse de nuevos amigos sátrapas
del Estado. Mientras tanto, y solo por apariencias, los monarcas del
Partido Comunista aguardan como ALF en el sótano, esperando que la
cocina quede sin defensores de la libertad para devorarse la riqueza que
generan los emprendedores y trabajadores del aún, país más prospero de
Latinoamérica.
Mientras
tanto, llamo a mis lectores a reflexionar seriamente sobre el futuro
del país y apelo a ese 60% de la población que no ha salido a votar a
defender la libertad y sus propias posibilidades de seguir progresando
de la mano del trabajo honesto que construye la verdadera dignidad. Los
grandes cambios no son saltos al vacío, son más bien una sumatoria de
constantes mejoras de lo que hemos construido hasta hoy. En la próxima
columna argumentaré por qué mi voto este 19 de diciembre será para José
Antonio Kast.