Esta es la frase con la que debimos comenzar nuestro camino como oposición, cuando perdimos las elecciones del año 2012. La misma frase debimos aplicar cuando volvimos a perder -y de la misma forma- el año 2018. Pero al parecer las frases de sentido común, son lo menos común o no tienen sentido en la centro izquierda de este país. No aprendimos nada, cometimos los mismos errores, y esta vez puede ser muy costoso.
La incapacidad de las autoridades de los partidos políticos de llegar a acuerdo para primarias amplias, que incluyeran a todas las oposiciones, tiene una serie de efectos negativos en la noble tarea de ampliar la justicia social en nuestro país. En primer lugar, pone un manto de dudas a la posibilidad cierta de que las ideas progresistas tengan espacios reales en la redacción de nuestra nueva Constitución, esto porque, si hoy fue imposible organizarnos para utilizar una ley que nosotros mismos impulsamos (la Ley de Primarias), entonces podría ser mucho más difícil llegar a acuerdos para una lista única de Constitucionalistas. Esto abre una posibilidad peligrosa de que los “números” no alcancen, y tengamos mayoría de derecha, con una hoja en blanco, con la posibilidad de mantener y profundizar el sistema neoliberal que está asfixiando a la clase trabajadora y asalariada, sepultando la posibilidad de implementar un sistema de protección social, profundizando y perpetuando el sistema de AFP, terminando por consolidar los privilegios para “los de siempre, y asegurar indeclinablemente el negocio de la educación y la salud. Pero si creía que el panorama, hasta ahora era malo, lo invito a evaluar el efecto completo.
Mientras el proceso Constituyente esté en curso, con las expectativas del pueblo al tope, entraremos en otro proceso de elección, esta vez de elección presidencial y parlamentaria, donde un lobo disfrazado de ovejita, quiere mostrarse como un social-demócrata aliansista-bacheletista del apruebo, y convencernos de que puede ser un buen presidente democrático, cuando en plena dictadura fue uno de los “príncipes” del proceso, y uno de los que gritaba en las calles que liberaran al dictador Pinochet cuando estaba detenido en Londres. Si usted suma un proceso Constituyente dominado por la derecha económica de este país, más un potencial presidente como el demócrata Lavín, estamos listos para la segunda dictadura en el país, y esta vez será una dictadura económica, que no matará a balazos, sino que será un proceso lento, recuerde que debemos trabajar toda nuestra vida para los ricos de este país, y además aumentar sus riquezas a costa de ahorros en las AFP`s.
“El fracaso es la clave del éxito. Cada error nos enseña algo”, es la frase que me gustaría regalarle a quienes tuvieron en sus manos el generar las condiciones para concretar las elecciones primarias, que debió transformarse en el hilo conductor para un proceso permanente de acuerdos en la centro izquierda, manteniendo nuestras naturales diferencias.
El riesgo es inminente, porque sabemos hoy lo que pasa en Chile cuando el poder económico y el poder político gobiernan juntos.