Al
momento de escribir esta columna, la Cámara de Diputados aprobó el
proyecto de cambio de fecha de las elecciones (entre ellas las de
constituyentes) de abril, para el 15 y 16 de mayo, faltando la
tramitación en el Senado. Al margen de esto, es muy relevante saber qué
ocurrirá con la Educación Particular con la nueva Constitución, es
decir, ¿se eliminará por completo?, ¿se dejará que sólo el Estado se
haga cargo de la Educación, gratuita sí, pero de “dudosa” calidad?, ¿no
se cambiará nada? La verdad que es muy complejo predecir qué pasará, más
aún, si tampoco existe algún grado de certeza sobre qué candidatos
pudieran ser electos. En Magallanes, existen más de 30 candidatos, de
los cuales deben ser elegidos 3. Son de un abanico de posibilidades tan
amplio como lo es nuestro propio país. Dado que existen posturas
extremas en cuanto a la educación particular, desde eliminarla hasta
mantenerla, es necesario hacer ciertas precisiones.
Partamos
de la base que el Estado no puede hacerse cargo de entregar el servicio
educacional por sí solo, necesita del sector privado para llegar a
todos los estudiantes, por lo que la Educación Pública y la Privada
tienen que ser complementarias, no antagónicas, el Estado debe
garantizar un estándar mínimo de calidad, de tal manera que se “nivele
para arriba” y no al revés. Asimismo, las reformas educaciones que
buscaban “mejorar” la calidad en la educación (lo que nunca ocurrió), se
centraron en eliminar el “lucro”, palabra utilizada y manoseada durante
mucho tiempo, llegando a ser sinónimo de “maldad” o “enriquecimiento
despiadado o ilícito”. Cuando un colegio particular tiene fines de
lucro, no significa que esté actuando maliciosamente, al contrario, lo
que busca es generar ganancias para ser reinvertidas en infraestructura,
en capacitación a docentes, en nuevo equipamiento, etc., y si “sobra”
algo, es el legítimo retorno a la inversión que han hecho sus dueños,
como en todos los sectores de la economía. Debemos eliminar el mito de
que “todos los colegios particulares pagados son grandes conglomerados
financieros”, también existen muchos Establecimientos pequeños, que han
surgido con mucho esfuerzo para ser una alternativa válida a la
Educación Pública. Recordemos que estos colegios no reciben ningún
aporte del Estado (ni menos en tiempos de Pandemia) y a los particulares
subvencionados “algo les llega”, pero no lo suficiente para compensar
la baja en los copagos, dictada por Ley. En resumen, las reformas
buscaban, de manera consciente o no, eliminar la educación particular
(de hecho los colegios subvencionados que se transformaron en Fundación y
no se volvieron particular pagado, pasarán a formar parte de la
Educación Pública, cuando el copago sea cero).
Como
una reflexión final, ¿usted enviaría a su hijo(a) a un colegio que se
va sistemáticamente a paro o que en pandemia no tuvieron clases de
ningún tipo y entregaban, con suerte, una guía a la semana sin
supervisión de un docente? En 2020 y 2021, la Educación Particular se ha
llevado gran parte del peso de la Educación del país, impartiendo el
100% de las asignaturas a la totalidad de sus estudiantes. Entonces,
¿debiera eliminarse?, saque usted sus propias conclusiones.