Hace
pocos días, la reconocida revista científica Ecography, publicó una
investigación en la que se destaca al huemul, animal emblemático de
Chile, como una de las 20 especies de grandes mamíferos cuyo
fortalecimiento poblacional puede ayudar a restaurar las mayores áreas y
eco-regiones del planeta.
De
acuerdo al informe, la reintroducción de grandes mamíferos como
huemules, pumas, tigres y osos en sus antiguos hábitats, impulsaría la
recuperación de la biodiversidad y ayudaría a los ecosistemas a
almacenar más carbono. Esto resulta particularmente importante
considerando que los rangos de distribución de muchos mamíferos grandes
como es el caso del ciervo más austral del mundo, han retrocedido de
manera alarmante en los últimos 50 años.
Se
estima que aproximadamente unos 1.500 huemules viven en Chile y
Argentina, lo que representa un 1% de su población original, explicando
su condición de especie en peligro de extinción. Además de estar en
reducido número, se trata de poblaciones pequeñas y fragmentadas, lo que
las hace particularmente amenazadas, estando expuestas a factores como
lo son la caza furtiva, los ataques de perros, la presencia de especies
exóticas (ciervo rojo y jabalíes) y de ganado doméstico que provoca la
transmisión de enfermedades infecciosas.
Como
respuesta a esta crítica situación, nace el Corredor Nacional del
Huemul, ambiciosa iniciativa público privada impulsada por CONAF, SAG y
Fundación Rewilding Chile, que busca restablecer las poblaciones de esta
especie a través de corredores de vida silvestre en áreas claves de
conservación en la Ruta de los Parques de la Patagonia. Los corredores
biológicos son de gran importancia para la conservación ya que
fortalecen las poblaciones de especies, potencian la interconexión entre
individuos para reducir la fragmentación de sus poblaciones, promueven
la diversidad biológica, evitando la endogamia (reproducción entre
individuos relacionados genéticamente) y el alto riesgo de extinciones
locales.
La
restauración de la fauna debe convertirse en un imperativo mundial en
la próxima década, ya que como afirma Carly Vynne, bióloga
conservacionista y autora principal del trabajo publicado en la revista
Ecography, “resolver la crisis de la biodiversidad y la crisis climática
no sólo es necesario, sino que se refuerzan mutuamente”.