El iceberg constitucional

Todavía
hay incertidumbre sobre la fecha en la cual se realizarán las próximas
elecciones de alcaldes, junto con las de los concejales y gobernadores.
Como si esto fuera poco se incluyó las de constituyentes. Ciertamente
fue un error de logística, porque la elección de constituyentes debió
haberse planificado como única y exclusiva, en base a la importancia del
rol que tendrán las personas que resulten elegidas. Además será confuso
para los votantes recibir tantas papeletas.

Estamos
a tiempo de enmendar el error, pero algunos diputados -más preocupados
por sus amigos y parientes candidatos que por el bien del país- han
propuesto que no se les cobren intereses por los préstamos solicitados
para financiar sus respectivas campañas. El Senado, con acertado juicio,
desestimó esta iniciativa.

Respecto
a los candidatos a constituyentes, además de exponer nuestras ideas,
debemos contribuir a formar a los votantes en educación cívica, para que
la comunidad pueda sopesar mejor la importancia y responsabilidad que
significa ayudar a escribir una nueva Constitución. Esto, debido a que
-en esta campaña- se advierte el desconocimiento que tienen algunos
candidatos a constituyentes sobre ciertos temas, de manera que tal vez
su interés debiera haberse encauzado a la postulación a concejal o
alcalde, pues están más enfocados en solucionar algunos de los problemas
de la comuna que en redactar una Carta Magna.

Al
mismo tiempo, se aprecia por parte de varios candidatos un gran
entusiasmo que se traduce en dos o tres frases aprendidas que, de tanto
repetirlas, quedan vacías de contenido. Con esto se revela una pobreza
de propuestas para temas trascendentes en una nueva Constitución. Al
respecto, sería interesante preguntar a los candidatos qué entienden por
Constitución en sentido amplio, a fin de poder develar sus verdaderas
intenciones.

Se
dice que los icebergs muestran solo una parte de su volumen en la
superficie y que su masa de hielo bajo esta es casi nueve veces de lo
que se aprecia. Pero si en la superficie no se aprecia casi nada, se
podría entonces inferir que en la profundidad tampoco hay mucho más.
Como silogismo, se aprecia que algunos candidatos a la hora de abordar
temas como el Estado de Derecho se confunden, olvidándose de que este va
más allá de las tareas administrativas clásicas del Estado policía. –
Un Estado de Derecho es un Estado de razón, un Estado constitucional,
que debe proponerse crear las condiciones que contribuyan a ordenar la
convivencia de las personas, de una manera que les permita desarrollar
sus fuerzas en libertad, para lo cual las personas deben tener las
condiciones materiales necesarias para verdaderamente experimentar la
libertad, de lo contrario la comunidad podría llegar a pensar y
sustentar que esta simplemente no les sirve de nada. Por eso es
importante sostener que si queremos tener un alcance real y sustantivo
del Estado de Derecho, debemos definirnos como un Estado Social
Democrático de Derecho.

Finalmente,
también se deben practicar constantemente la empatía, la prudencia, la
sensatez y la humildad, porque la pretensión de querer contribuir a
escribir una Constitución no solo se basa en los títulos y pergaminos
que podamos exhibir los candidatos, sino que, sobre todo, en un cierto
sentido común, que nos lleve a comprender que postulamos a ser
potenciales servidores públicos, con determinadas convicciones, que las
pondremos al servicio y decisión de las personas que a veces incluso sin
darse cuenta sienten, viven y sufren la actual Constitución y que en un
acto responsable nos confiaran su esperanza.

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