El indulto de la consecuencia

Hasta
hoy los partidos oficialistas guardan silencio a nivel nacional y local
(llama la atención) y es importante decir que el presidente ha actuado
en consecuencia. Soy de los que ha manifestado en público y privado ser
partidario del indulto a los presos de la revuelta y manifesté mi
decepción cuando el ministro Jackson hacia un saludo a la bandera, sin
intención, sin negociación y sin esfuerzo, al presentar un proyecto a
principios de año. Hoy agradezco y celebro la consecuencia del
Presidente Boric al cumplir su promesa de campaña y hacer justicia
liberando a los jóvenes de la revuelta del 18 de octubre. Seguramente
algunos cuestionarán el momento, pero ¿había momento adecuado? Otras
apuntarán a las encuestas, pero seguramente el 35% de apoyo que queda es
partidario de la medida. Otros a las prioridades del momento político,
pero en realidad para nuestro mundo este indulto era una prioridad.

La
derecha se queja de liberar delincuentes o apela a una contradicción en
base a las declaraciones del Presidente Boric al principio del mandato,
donde manifestaba su negativa al indulto en ciertas condiciones. Pero
los presos de la revuelta vienen de condiciones excepcionales, de un
momento de la historia de Chile en donde los más pobres, los vulnerados,
los marginados, los ciudadanos comunes y corrientes gritaron por el fin
de las injusticias, exigiendo dignidad y enfrentándose a una represión
brutal y abusiva, amparada por el gobierno de turno. Los presos son en
su mayoría jóvenes desesperados, decepcionados del nuevo y futuro Chile,
que vieron en la manifestación popular y masiva una esperanza de
cambio, jóvenes sin antecedentes provenientes de sectores populares que
se atrevieron a decir basta, jóvenes sin militancia política pero que se
comprometieron en la lucha por un Chile justo y digno. Sin embargo, en
su mayoría son jóvenes encarcelados aplicando una condena sin un juicio
justo, con vulneración de derechos, usando subterfugios para condenar
sin investigar, para escarmentar, para amenazar, para ejemplificar. Bien
dice el Presidente Boric: estos jóvenes no son delincuentes.

La
derecha acusa del presidente Boric de inconsecuente y contradictorio
apelando a la profunda crisis de seguridad que atraviesa el país; sin
embargo, eso es mezclar peras con manzanas. Los hechos imputados a los
presos de la revuelta no tienen relación alguna con la crisis de
seguridad y se dieron dentro de ciertas circunstancias que avaló
mayoritariamente la ciudadanía. Los delitos actuales están relacionados
con portonazos y encerronas para robar vehículos, con homicidios
violentos cuyo móvil es el robo o rencillas entre grupos delictuales,
con actividades de bandas dedicadas al narcotráfico o a la mafia y
consecuencias del contrabando o venta ilegal. La oposición sólo se
aprovecha de las circunstancias e intenta sacar pequeños dividendos,
evadiendo la búsqueda de soluciones a los verdaderos problemas de
seguridad del país. Los problemas prioritarios de la ciudadanía son
urgentes y tener agenda propia y egoísta es darle la espalda a la gente,
retrasando las soluciones e iniciativas legales necesarias.

El
indulto otorgado por el presidente Boric a 12 presos de la revuelta no
sólo hace justicia sino da una clara señal política sobre la
reivindicación de las causas que justificaron la lucha. Doce jóvenes
provenientes de clases sociales bajas, asfixiadas con la cruda realidad,
que dentro de un contexto de represión extrema fueron más allá de la
manifestación justa. Doce jóvenes que fácilmente podrían ser cualquiera
de los millones que marcharon o los miles que resistieron la cruenta y
criminal represión. El indulto es una forma de asumir nuestra historia y
avanzar al siguiente capítulo, en la constante lucha por alcanzar
nuestra paz social.

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