Deslumbrantes
y diversas formas caracterizan el paso de las nubes en la región de
Magallanes, donde sus colores y diversas figuras llaman la atención de
grandes y chicos. ¿Quieres conocer más acerca de este atractivo fenómeno
meteorológico? La condensación es la transformación del vapor de agua a
agua líquida y para que se produzca, el aire debe estar saturado de
humedad. El aire que se desplaza de las zonas de alta presión lleva
consigo humedad, y cuando ese aire se eleva y se enfría, la humedad
forma las nubes. Esto sucede porque al enfriarse el aire aumenta la
densidad y las gotas de agua van uniéndose a partículas microscópicas en
suspensión (aerosoles) que se encuentran en la atmósfera, las que se
conocen como núcleos de condensación. Así, sucesivamente van uniéndose
billones de pequeñas gotitas de agua que dan como resultado una nube.
Cuando las gotitas son muy pequeñas permanecen en suspensión en el aire.
Sin embargo, a medida que las gotas se van uniendo y se hacen más
grandes alcanzarán un mayor volumen y peso, lo que hará que las gotas
caigan en forma de lluvia. La Organización Meteorológica Mundial (OMM)
clasifica las nubes por género, especies, variedad y rasgos. Existen 10
géneros principales que se diferencian entre ellos por su altura y su
forma. Según la forma de las nubes se reconocen tres clases básicas:
cirrus que son nubes altas y delgadas, cumulus que tienen forma de
algodón con bordes definidos, y los stratus que son nubes que aparecen
en forma de capas o estratos cubriendo el cielo. Para clasificarlas
según la altura se distinguen tres niveles: nubes altas (sobre los 6 km
de altura), nubes medias (entre 2 y 6 km) y nubes bajas (hasta los 2
km). Al combinar las definiciones anteriores es posible definir los 10
géneros principales, entre las nubes altas se encuentran: cirrus,
cirrocumulus y cirrostratus; entre las nubes medias encontramos:
altostratus y altocumulus y finalmente entre las nubes bajas los
cumulus, stratus, stratocumulus, cumulonimbus y nimbostratus. Dentro de
los géneros también se admiten subdivisiones en especies y variedades de
nubes.
Por ejemplo, es frecuente observar en los géneros cirrocumulus,
altocumulus y stratocumulus, nubes cuyo perfil se asemeja a la forma de
una lenteja, la que recibe el nombre de nube lenticular. En nuestro país
es común observar nubes lenticulares en los sectores trasandinos de la
región de Aysén y de Magallanes, estas son las nubes que parecen lentes
convergentes o platillo volador. Esta forma es tan característica que
siempre llama mucho la atención, ¡de seguro han visto estas nubes en los
cielos de nuestra región! No todas las nubes producen precipitaciones,
esto dependerá de la cantidad de gotas de agua que se concentren en la
atmósfera. Cuando las nubes producen lluvias al nombre de la nube se le
agrega el sufijo nimbus, por ejemplo una nube cumulus con suficiente
energía puede crecer hasta convertirse en una cumulonimbus. Las nubes,
junto a los gases de efecto invernadero de la atmósfera, son importantes
en el balance energético global. Las nubes son capaces de reflejar un
porcentaje de la radiación solar, y también absorben y emiten la
radiación proveniente del suelo y la atmósfera, por lo que contribuyen
directamente en la regulación de la temperatura del planeta. Las nubes
también son fundamentales en el ciclo del agua, porque contienen gran
cantidad de agua que eventualmente precipitará. Además frente el
escenario de cambio climático actual es importante conocer el rol que
cumplen las nubes en nuestro día a día, y tomar conciencia de cómo nuestras
actividades podrían afectar en su formación, lo que incidiría
directamente en el balance energético y en el ciclo del agua de nuestro
planeta.