La
situación por todos sabida que protagonizara el seleccionado chileno
Gary Medel en el momento en que funcionarios de salud no le permitieran
ingresar a un recital ha sido causa de variados comentarios y
reflexiones. Es indiscutible que el comportamiento de este líder
deportivo y ejemplo para muchos niños y jóvenes fue, por decir lo menos,
irrespetuoso y absolutamente reprochable. En ese contexto, me interesa
resaltar el ejemplo que contrasta totalmente con la mencionada actitud.
Se trata del comportamiento sereno, correcto con que actuaron los
funcionarios de la entidad sanitaria.
Acostumbramos
difundir el clima de violencia y de reacciones agresivas que
lamentablemente están caracterizando nuestra sociedad, de allí que
quiero por medio de esta columna felicitar y honrar a los representantes
del cuidado de la salud, quienes, en particular, esa noche, no se
dejaron amedrentar por el deportista, y que además del arduo trabajo
realizado se ven expuestos en medio de una pandemia que no nos da
tregua.
No
basta pedir disculpas, también es importante reconocer a cada uno de
esos funcionarios con nombre y apellido que supieron mantenerse apegados
a lo correcto, no solo en el cumplimiento de la normativa, sino que
también en la forma de responder o no responder a un hostigamiento
realizado por un personaje público. De esa manera, el video viralizado
por el mismo deportista resultó ser la evidencia de una muy valorable
actitud de los funcionarios de salud.
Me
pregunto cuántas personas podrían haber mantenido la calma y el temple
en ese mismo escenario y contexto. Quienes de alguna forma son rostros y
personajes públicos están siempre llamados a actuar conforme a la ley, a
la ética y el bien común. Cuando esto no ocurre se activa un
autodesprestigio y mal ejemplo para las generaciones que están atentas a
su decir y hacer.
En esta ocasión las personas que cumplían con su labor para
evitar contagios y problemas de salud en la ciudadanía demostraron de
manera ejemplar que frente a ofensas y hostigamiento es posible no
rebajarse a ese nivel. De igual forma solidarizo con todos los
funcionarios de hospitales, colegios y todos los servicios públicos que,
en muchas ocasiones, llevando a cabo su misión, son maltratados y malentendidos, y a pesar de eso persisten en su labor por hacer el bien.
Sabemos
que como país hemos avanzado muchísimo en el proceso de vacunación y
nunca se ha tenido que elegir entre compatriotas para otorgarles
presentaciones médicas e incluso ventilación mecánica. La pandemia aún
no ha terminado y debemos continuar con las regulaciones y restricciones
establecidas por la autoridad sanitaria, comprendiendo que estamos por
iniciar el invierno, donde las enfermedades respiratorias se incrementan
y profundizan. La responsabilidad y compromiso de todos debe continuar.