En un mes más se cumplirán cincuenta años desde el 11 de septiembre de 1973. Un hecho que sin duda aún divide al país, aunque en las generaciones más jóvenes esta afirmación se va difuminando. Para ellos esta fecha y sus circunstancias son propias de libros de historia; incluso para sus padres. Sin embargo, los jóvenes que hoy gobiernan el país se empeñan en relevar a trascendental esa fecha. Se empeñan revivir esos aciagos días, pero sólo desde su particular punto de vista. Nada de una visión de Estado, de país; nada de entender el contexto histórico, sino sólo reflotar los odios, enfrentamientos y rencores de esa época. Se suponía que estos jóvenes mirarían al futuro, algo propio de la mocedad, pero se anclan al pasado y con ello, nada bueno llega. El Presidente de la República ocupado de la pelea chica, de pasar cuentas añejas, de dividir al país. Chile y los jóvenes no merecen la conducta del gobierno de cara al 11 de septiembre próximo. La actitud de un gobernante serio y amante de su patria es tratar con altura de miras esa fecha y los acontecimientos anteriores. De lo ocurrido luego del golpe militar se ha escrito mucho; de lo ocurrido antes, se ha escrito poco.
A cincuenta años del golpe militar el país es gobernado como entonces, por un Presidente de izquierda y revolucionario. Si antes fue una coalición de partidos de izquierda los que dieron soporte político al gobierno de la Unidad Popular, hoy el fenómeno es muy similar. La izquierda radical, Partido Comunista incluido y el Partido Socialista alcanzaron el poder en 1970. Hoy estos mismos partidos lo alcanzaron nuevamente en coalición en 2020. Si antes el Presidente Allende quiso romper con lo establecido, hoy el Presidente Boric quiere seguir el derrotero de su admirado Presidente Allende.
Para nadie es desconocido el desastre económico que dejó como herencia la Unidad Popular durante el periodo que gobernó. En lo político, el país entró en una severa crisis que enfrentó a chilenos entre sí y en donde el diálogo se hizo demasiado difícil. La violencia en las calles; la enemistad entre miembros de una misma familia; la autoridad presidencial severamente socavada y sin poder real de decisión; la inquietud en la población por no saber dónde terminaría la aventura social comunista de la Unidad Popular y de Allende. Si antes el dictador asesino Fidel Castro fue invitado de honor del Presidente, hoy salvando algunas pocas distancias, el Presidente Boric invita al exjuez español Garzón, defensor de la dictadura chavista de Venezuela y procesado por el delito de prevaricación en su país.
Por eso si alguien quisiera tratar de hacerse alguna imagen certera del gobierno de la Unidad Popular, sólo tiene que mirar con cierta atención al presente gobierno. Ambos del mismo signo ideológico; ambos con la intención positiva de dividir y enfrentar a los chilenos entre buenos y malos. Ambos con una conducción económica que pone en jaque el progreso de los más desfavorecidos e incluso, de muchas gentes de clase media. Ambos gobiernos sumieron al país en la incertidumbre sobre el futuro y las posibilidades de desarrollo. Ambos Presidentes degradando el cargo: uno con prácticas de tiro con fusil; el actual con sus actitudes poco decorosas para tan alto cargo. Hoy es casi seguro que al igual que el gobierno de la UP, la actual administración dejará un Chile más pobre y enfrentado al terminar su mandato. Por eso la actual administración es el mejor gobierno para este 11, porque cada día es como un cronovisor donde podemos de alguna manera retroceder 50 años.