Erase
una vez… Con esa frase uno sabe que se inicia un cuento, a veces
relatado muchas veces, otras con personajes e historias distintos, pero
con un factor común, siempre hay un malo, un lobo feroz o un ogro o un
bandido, que intentan hacer el mal, apoderarse de lo ajeno o haciéndose
del poder o el dinero con estrategias fraudulentas. En estos días, el
presidente Sebastián Piñera una vez más se ha visto involucrado en un
escándalo económico-político. En ese cuento, esta vez la trama se trata
del pago de una deuda de 40 millones de dólares que mantenía la empresa
controladora de Latam con la empresa de los hijos de Piñera, que se
cancela anticipadamente en medio de una posible quiebra, en época de
crisis aeronáutica por pandemia, con despidos masivos y reducción de
personal. En esta historia los malos son otra vez los mismos… pero
tratemos de contarla, aunque parezca saga. La historia contada de boca
en boca dice que las familias Cueto y Piñera han realizado innumerables
negocios y sociedades juntas. Hasta el 2010, ambas familias eran
accionistas mayoritarios en LanChile hasta que Piñera debió vender sus
acciones tras asumir la Presidencia de Chile. La familia Cueto compró un
porcentaje de las acciones de Piñera, convirtiéndose en el controlador
económico de LanChile a través de Costa Verde Aeronáutica. En 2012 se
produjo la fusión de LanChile con TAM, para formar LATAM, un negocio que
debería traer excelentes resultados, pero que a poco andar no funcionó y
a partir de 2013 empezó a tener pérdidas, lo que se repitió en 2014 y
2015. Al año siguiente la empresa necesitaba liquidez y la alianza de
los magos oscuros se reactivó. La empresa de inversiones Odisea,
propiedad de los hijos de Piñera, le prestó casi 40 millones de dólares a
la empresa controladora de LATAM, Costa Verde Aeronáutica, propiedad de
la familia Cueto. Un préstamo que se pagaría entre el 2017 y 2021. La
llegada de la pandemia complicó severamente la industria aeronáutica,
acrecentando la deuda de LATAM. En este escenario los trabajadores
fueron los principales perjudicados, muchos de ellos despedidos y los
que quedaron vieron rebajados drásticamente sus sueldos. En Chile se
empezó a hablar del rescate financiero de las empresas estratégicas,
donde LATAM estaba considerada. Y aquí empieza la parte perversa del
cuento. Se estima una deuda de 11 mil millones de dólares de la empresa
para marzo de 2020. En este contexto (de inviabilidad financiera), la
empresa controladora de LATAM decide adelantar el pago de la deuda con
la familia Piñera, probablemente con la finalidad de aparentar no tener
compromisos financieros con el Presidente y así facilitar, sin
cuestionamientos públicos, un probable traspaso de dineros desde el
Gobierno a LATAM. Sumado a esto, a fines de abril de 2020 LATAM anunció
la distribución de utilidades por 57 millones de dólares a sus
accionistas, inmersos en la crisis, al borde de la quiebra y en un
escenario incierto. Desembarcarse agarrando lo que se pueda antes de
pedir el rescate financiero sin duda era la tesis. Al mes siguiente,
pero con plata en el bolsillo de los controladores, LATAM se acoge al
capítulo 11 de la Ley de Bancarrota estadounidense, debido a los
multimillonarios pasivos que tiene la aerolínea. Esto significa que cesó
sus pagos y ahora deberá presentar un plan de cumplimiento, en donde se
compromete a pagar el 100% de la deuda internacional, pero apenas el
19% de la nacional. Y de aquí en adelante este cuento está en
desarrollo, pero se dice que serían tres las AFP chilenas complicadas e
irían a pérdida, lo que para variar podría afectar las pensiones de sus
afiliados. Este cuento oscuro puede dar pesadillas, así que mejor lo
dejo hasta aquí e imagínese usted cómo terminará.