El Muro de Berlín

Estimados
(as) Lectores (as): Al llegar de vuelta a mi ciudad, sin lugar a dudas
que me he encontrado con muchas sorpresas, fueron casi siete años de
ausencia, sin embargo hay cosas muy gratas que me han ocurrido, es por
ello y como siempre ha sido mi norma, debo ser agradecido de la vida y
por ende debo dar gracias a todas las personas que me han demostrado al
día de hoy su amistad, su afecto y el reconocimiento por haber
desarrollado una fecunda labor en el ámbito de la educación por espacio
de casi 50 años, así también me he encontrado con situaciones injustas,
desagradables y otras que me han sorprendido y que despertaron mi
capacidad de asombro, por ejemplo, el edificio abandonado en calle
Chiloé con José Menéndez, ex – recinto del Servicio Nacional de Salud,
de Magallanes, la casa abandonada en calle Colón casi al llegar a
Bories, me refiero al recinto que ocuparon por muchos años los
defensores de los Derechos Humanos, la Plazoleta abandonada de la
Avenida España con calle Angamos, en fin, son tantas las situaciones que
puedo nombrar que quedarán para las próximas columnas que seguiré
escribiendo en el Diario El Pingüino, sin embargo, más vale tarde que
nunca, debo dar gracias al editor del diario, al periodista señor Juan
Ignacio Ortiz por darme esta oportunidad de poder escribir y comentar
para llevar mi voz y también de aquellas personas que no lo pueden
hacer, por ello, desde esta tribuna me comprometo a denunciar y hacer
ver a las autoridades los distintos problemas que afectan a los
ciudadanos y a los vecinos de Punta Arenas.

Debido
a lo anterior es que, en esta ocasión, una vez más quiero comentar y
denunciar la desgracia que afecta a cientos de personas que viven en el
entorno del Ex – Hospital Regional de Punta Arenas, por ende, desgracia
también para toda la ciudadanía y para nuestra capital regional. En un
artículo anterior comenté dicha situación y manifesté que era una
vergüenza para nuestra ciudad, la pena que da que tantas connotadas
familias magallánicas hayan quedado indefensas y tengan que convivir con
vagabundos, delincuentes y Okupas que pululan en el sector, y así uno
se pregunta como es posible que no se haya cuidado la infraestructura de
un edificio histórico y patrimonial de todos (as) los (as)
Magallánicos (as), como es posible despilfarrar de esta manera la plata
de todos los chilenos, como es posible que ninguno de los doce
Intendentes que han pasado, desde el año 2010, junto a Senadores,
Diputados, Gobernadores, Alcaldes, etc, no hayan hecho nada para
salvaguardar este legado, y lo más increíble lo que resuelven las
actuales autoridad
es,
levantar un muro; “El Muro de Berlín”, igual que al término de la
segunda guerra mundial para separar a la Alemania, pero en este caso al
Ex – Hospital, incluidos sus ocupantes, con los vecinos del sector, un
muro que se licitará por una suma de $ 300.000 (Trescientos Millones),
de tres metros de altura, lindas pizarras para los grafiteros, o un
nuevo vertedero de basura, que tal, brillante solución, que arreglan
con esto, nada ya que con un muro no se puede asegurar que personajes
como los nombrados no sigan ingresando a este recinto, y para los
vecinos, los problemas seguirán siendo los mismos y probablemente
peores. En relación con este tema muchas personas se pueden preguntar si
existen soluciones reales, efectivas y que beneficien a la comunidad y a
su entorno, sin lugar a duda hay muchas, los vecinos del sector las han
mencionado, más de una vez, pero tiene que haber voluntad de parte de
las autoridades regionales y nacionales, y también de todos los
magallánicos, incluida la del presidente de la República,

En
primer lugar, esta voluntad tiene que estar centrada en la recuperación
del edificio, la manera y la forma lo pueden decidir los técnicos en la
materia, pero lo que no puede pasar, es derribar esta enorme mole de
cemento ya que el gasto para realizar una acción de este tipo es enorme,
menos
vender ya que hay que insistir que es un edificio patrimonial e
histórico y que pertenece a todos (as) los (as) Magallánicos (as).

Estimados
(as) Lectores (as): Una vez más debo señalar que la voz de la
ciudadanía es importante, de ustedes depende que las autoridades actúen y
tomen determinaciones inteligentes y que permitan solucionar los graves
problemas que enfrentamos como ciudad, es por ello que en esta
oportunidad digamos “No al muro de Berlín”, término mi artículo con una
frase que tiene más valor que nunca: “La unión hace la fuerza”.

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