El
emprendimiento es un desafío que año a año se proponen numerosas
personas en pos de poder cumplir anhelos y metas, pero hoy el
emprendimiento en regiones implica numerosos desafíos y barreras
adicionales. Nuestros esforzados emprendedores magallánicos no la han
pasado bien durante los últimos 17 meses y son miles los que han debido
bajar la cortina y reinventarse. La pandemia los ha afectado fuertemente
y es con las reaperturas que se abren las esperanzas de que ellos también vuelvan fuertemente a resurgir. Los emprendedores regionales y más aun
los de la zona más austral del país han sido catalogados por muchos
como los más “sacrificados”, debido a los altos costos de energía y
aislamiento. Esto trae consigo altos costos de inversión y transporte.
Magallanes se ha caracterizado por ser una tierra de emprendedores. Pero
aquellos que se atreven a dar el paso se encuentran con dificultades
como la excesiva burocracia y el poco financiamiento público. Además de
la escasa capacitación técnica y de recursos. En nuestra
región, Puerto Natales ha dado grandes ejemplos de emprendimientos, con
muchas personas que se han atrevido en el sector turístico, por
ejemplo, y ahora último también en la artesanía, destacando en este
aspecto el gran rescate de lo patrimonial. A nivel país poco se destaca a
veces que las regiones son el verdadero motor de la economía de Chile.
Pocas veces se reconocen
estas importancias y a los extremos del país nunca se les da este
crédito. El esfuerzo de los emprendedores debe ser reconocido y desde el
nivel central darse cuenta de que la descentralización también puede
venir de la mano con el emprendimiento. Hoy, en medio de años
dificultosos por la pandemia del coronavirus,
las iniciativas que nacen de la mente de los particulares pueden ser un
motor para volver a darle la potencia y energía que merece nuestra
pujante Región de Magallanes y Antártica Chilena.