El nido vacío

Otras
de las crisis normativas o evolutivas es la llamada del nido vacío. En
este periodo es cuando los hijos van saliendo del nido o del hogar
familiar. Suele ser más común en las mujeres, porque algunas han
convertido el cuidado de sus hijos en su objetivo de vida. También el
matrimonio de un hijo o hija puede provocar sentimientos parecidos, ya
que el papel e influencia de los padres a menudo se vuelve menos
importante que el del nuevo cónyuge.

Algunos
de los síntomas asociados al nido vacío son los siguientes: tristeza,
soledad y vacío interior. Al igual que aburrimiento o sensación de no
tener nada qué hacer. En algunos casos se reviven los recuerdos del
pasado con nostalgia, creyendo que nunca van a volver a ser tan felices,
el llanto irrumpe más frecuentemente y se duerme mal.

Es
muy importante hacer todos los esfuerzos posibles para superar esta
etapa, no solo por las personas que la viven. Además, por el bien del
hijo o de los hijos que han iniciado una nueva etapa en su ciclo vital.

Algunas sugerencias para superar esta etapa son:

– Permitir y fomentar la autonomía de los hijos desde su nacimiento de acuerdo a cada etapa de su crecimiento.


Aceptar que la vida es una sucesión de ciclos y que este es uno más de
estos. En esta fase la familia se limita a ambos cónyuges, volviéndose
el centro de la familia.

– Si los hijos aún no han dejado el hogar, anticiparse a su partida puede ayudar a prevenir el desarrollo del síndrome.

– Desahogar los sentimientos hablando con un amigo o familiar puede ayudar a aliviar la tristeza.

-No
hay que olvidar que es una oportunidad para destinar tiempo para
aquello que a la persona le gustaría hacer y que no había podido
realizar como, por ejemplo: estudiar una carrera profesional o aprender
un nuevo idioma. En esta reestructuración del día a día es donde se
encuentra el tiempo para ampliar nuevas experiencias vitales y de
realización personal.


La pareja, en caso de tenerla, es fundamental también en este proceso.
Hay que retomar la intimidad que muchas veces con los hijos en casa
se había perdido. Es decir, dedicar tiempo al reencuentro y a
redescubrir la relación.

El
síndrome del nido vacío en circunstancias normales no debería durar más
de seis meses, puesto que este es tiempo suficiente para adaptarse a
una nueva forma de vida. El periodo de adaptación es fundamental, ya que
la rutina se ha alterado por completo. Si se prolonga por más tiempo,
la ayuda psicológica podría ser indispensable para superar esta crisis

Por
último, no hay que olvidar que como padres se tiene el deber de
permitir el pleno desarrollo de los hijos, de fomentar su autonomía e
independencia, de entregarles herramientas y de apoyarles en cada
nueva etapa de su desarrollo.

En
el próximo comentario se verá otra etapa de las crisis normativas, la
cual casi nunca se menciona, y es la denominada muerte esperada.

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