Mirar
hacia el norte de Chile desde nuestra región, desde nuestra capital de
la Patagonia, nos causa angustia y, muchas veces, el agudo dolor de
sentir la Patria amenazada por más de un peligro.
Es
que “desde el Sur del Sur, dónde mueren las distancias y se inicia el
continente americano” apreciamos el avance de la delincuencia, el
aumento de la inseguridad, del narco tráfico; del narco terrorismo
disfrazado de “causa mapuche” y de penetración masiva de la inmigración
de miles de extranjeros, no todos personas de bien, trabajadoras y que
vienen en pos de una mejor calidad de vida, con esfuerzo, para ellos y
sus familias.
Sin
embargo, las cosas en nuestro país no se están dando como quisiéramos o
como era hasta un par de años. Como era en nuestra región.
Cada
noticiario es un recuento doloroso de tragedias humanas, con personas
asesinadas a balazos en las calles y avenidas de la capital, de Arica,
de Iquique, Valparaíso o Concepción.
Duele
y angustia ver imágenes de televisión en las que se ve a niños
pequeños esgrimiendo cuchillos de gran tamaño, haciendo pases de
delincuentes mayores; ver las lágrimas de padres, madres, hermanos y
amigos de quienes sufrieron un violento “portonazo” a manos de
antisociales premunidos de poderosas armas de fuego, como pistolas
ametralladoras o metralletas… o cuyas viviendas han sido desvalijadas y
todo eso hay que sumarles los cargamentos de drogas ocultas de manera
peligrosamente ingeniosa.
Cierto
que en Punta Arenas, en Magallanes, aún estamos un poco lejos de esas
situaciones, pero se teme que estén más cerca de ellas que lo que
pensamos, algunos dicen, “ingenuamente”.
Pero
nuestra frontera norte sigue siendo vulnerada; la permisividad de
algunos magistrados en un marco legal que requiere ajustes integrales
para hacer justicia real y con policías con respaldo insuficiente de la
dirigencia política, con las debidas excepciones….
Y
mientras tanto, el gobierno sufre una derrota de marca mayor en la
designación del nuevo Fiscal Nacional; la economía se frena, la
inflación galopa, los combustibles siguen sometidos a tributos
“usureros”, según muchos y los corifeos del oficialismo siguen
repitiendo consignas y promesas que mantienen las listas de espera en
los hospitales, por ejemplo, pero que ignoran que este gobierno en el
presupuesto 2023 destinó aporte irrisorios para la salud municipalizada.
Menos
mal que la Corte Internacional de La Haya dio certeza jurídica a la
demanda chilena sobre el uso de las aguas del río Silala, uno de los 40
cursos de agua fronterizos, pero las encuestas siguen demostrando o
consignando el deterioro del apoyo a este gobierno.