El país de los eternos

Se
acaba el año y algunas cosas no cambiaron. Esto nos lleva a analizar
“¿qué debemos hacer para mejorar?” y concentrarnos en las eternas
debilidades ya que, para las fortalezas están los discursos
presidenciales.

¿Es
fácil para Ud. identificar sus debilidades? Para todos es difícil y de
hecho en las entrevistas de trabajo nos dejan “nockeados” cuando nos
preguntan ¿cuáles son sus tres defectos? Si soy sincero quizás no me
reclutan. El no saber identificar sus debilidades es razonable porque
habla bien de su autoestima, pero está mal, cuando sus debilidades
afectan a los demás, en especial a sus seres queridos.

En
Chile existen debilidades graves y eternas que se han normalizado. Como
una madre comprensiva que justifica a su hijo diciendo: “déjalo no más,
no tiene la culpa, es un niño, no sabe lo que hace”, mientras el niño
da vuelta la casa, y de paso insulta a los dueños. El problema de
nuestro país, es que aplica esa comprensión con asesinos,
descuartizadores, abusadores, violadores, ladrones, usureros,
empresarios corruptores, funcionarios corruptos, narcotraficantes, etc.
Mientras las victimas o sus familiares viven cada segundo, con el amargo
sabor de la tristeza, impunidad e incomprensión del aparataje público,
lento como un “tractor a pedales”.

En
el ámbito de proyectos, están los eternos permisos medio ambientales,
que mantienen en ascuas a la ciudadanía sin saber en definitiva si el
proyecto es o no viable. Ese temor de las autoridades, de hacer algo
mal que hipoteque su capital político, siempre chuteando la pelota para
el gobierno siguiente. Pero cuando sale favorable dicen: “eso lo
propusimos nosotros en el gobierno anterior”, pero no tuvieron los
pantalones para implementarlo.

Debemos
evitar nuestros eternos problemas. Como la cautela al conducir, para
evitar que nos choque un conductor ebrio, drogado o distraído con un
celular. En Chile se hacen leyes para todo, incluso absurdas o
incompletas, como si solo lo hicieran para la foto, para cumplir con las
promesas electorales.

Toda
Ley debe venir de la mano de una sanción efectiva, rápida y realista; y
para que esto se aplique faltan servidores públicos que apliquen el
control y con transparencia, ellos son los eternos ausentes en el foco
del desorden o delito. ¿Existe abandono de funciones?

Se
ve depresivo, claro que sí. Pero es necesario conocerse para
identificar que se debe mejorar. Las mejoras vienen con optimismo, con
ganas, con ideas nuevas, pero con sinceramiento. Mejoremos e impidamos
empeorar. Luchemos por evitar que $100 millones sea la tarifa para
corromper funcionarios públicos, o que se evada impuesto por $240.000
millones sin haberlo detenido a tiempo. Que se luche por la política de
los acuerdos y medidas sensatas en materias labores y tributarios que
propicien ju
sticia y crecimiento. Harto
trabajo por hacer, sin tanta reflexión que es en donde se nos va la
vida, todo por un Próspero año 2024.

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