El paso de Cubillos por el Gobierno

La semana pasada presentó su renuncia la ministra de Educación Marcela Cubillos.  Desde su ingreso al gobierno como Ministro de Medio Ambiente hasta su salida de Educación demostró dos cosas: primero, que era la ministra más ideologizada del Gobierno, y, segundo, a pesar de existir diagnósticos claros en ambas carteras, que la ministra iba a contracorriente de las leyes vigentes y la realidad de la sociedad. Lo anterior consolidó el “estilo Cubillos” ideologizado, autoritario,  intransigente, gerencial, distante, algo agresivo y por sobre todo conflictivo con las carteras que tuvo a su cargo. Producto de ello prontamente se convirtió en la ministra peor evaluada y sus acciones empezaron a marcar la falta de aceptación ciudadana del Gobierno.
Su paso por Medio Ambiente marcó una profunda crisis administrativa y política. Comenzó con el despido arbitrario e ilegal de cerca del 10 % de los funcionarios del Ministerio a nivel central lo que tuvo que ser rectificado por tribunales. Continuó con una propuesta de modificación y reestructuración del Servicio de Evaluación Ambiental que causó mayor incertidumbre laboral en el personal y profunda inquietud en la ciudadanía por lo que implicaba en términos de participación. Su mirada sesgada y en sentido contrario de los temas ambientales llevó incluso a la renuncia de su subsecretario y gran parte de los directores de divisiones nombrados por ella. Finalmente, la falta de apropiación de contenidos, la escasez de liderazgo en la materia y la inexistencia de una agenda que mejore las problemáticas de la cartera hicieron necesaria y obvia su salida.
En Educación su conducta no fue muy distinta. Desde su llegada dejó claro que ella creía más en la educación como un bien de consumo que como derecho social, motivo por el que habría hecho primar su visión ideológica por sobre las leyes vigentes. Esto, en referencia a sus críticas al Sistema de Admisión Escolar y a la promoción del proyecto “Admisión Justa”. Como resultado de su gestión tuvo un paro docente que se mantuvo por 50 días, principalmente porque la Ministra se negó, en forma intransigente, a dialogar por más de 4 semanas; y tuvo una acusación constitucional basada en que en el ejercicio de su cargo pudo haber dejado de cumplir acciones y abandonó, falseó o retrasó deberes para evitar la implementación de leyes de la república que no compartía. Desde octubre su salida era siempre parte de la especulación y su ausencia en el conflicto de la PSU anunciaba su retiro. En resumen, no dejó ningún proyecto que mejore la calidad de la educación en Chile.
La Ministra Cubillos marca de manera simbólica la convicción y espíritu del programa de Chile Vamos para el actual gobierno. Un programa que a la luz del movimiento social y las demandas ciudadanas debe darse por desechado (aunque intenten parcharlo). Su renuncia en este contexto tiene coherencia. Su renuncia en términos de educación absolutamente necesaria.

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