La Biblioteca Nacional
de Medicina de EE.UU., nos dice que la “hipotermia o una temperatura
corporal anormalmente baja, puede causar somnolencia, confusión y
torpeza en los movimientos. Dado que ocurre en forma gradual y afecta el
pensamiento, es posible que no se dé cuenta que necesita ayuda”.
Actualmente
nuestras bajas temperaturas hacen elogiable la existencia de la línea
800 104 777 del Ministerio de Desarrollo Social, que permite llamar por
nuestros vecinos en “situación de calle” para que sean trasladados a un
albergue.
Pero
en materia de economía, cada vez que se habla de congelamiento
deberíamos ponernos nerviosos. Desde el año 1979 y hasta el 4 de junio
de 1982, el dólar en Chile se congeló en $39, y cuando se sinceró el
verdadero valor del peso chileno en relación al dólar provoco que las
empresas privadas vieran a fines de 1982 casi duplicadas sus deudas
externas. Por esto debió intervenir el Estado para evitar un colapso
mayor, por el error de una política económica.
Hoy
nos encontramos con la Ley 21.185 del 2019, que es una bomba de tiempo,
armada en pleno apogeo del estallido social, que congela las tarifas de
energía eléctrica, y donde paradójicamente quienes presionaron como
oposición al gobierno de la época, hoy les explota en la cara como
Gobierno de turno.
¿No
creen Uds. que la Academia Parlamentaria de la Cámara de Diputados,
además de enforcar sus concursos y capacitaciones en la ciudadanía,
debería capacitar en economía y políticas públicas a candidatos y
parlamentarios de turno para que antes de postularse o legislar analicen
el impacto en el mediano y largo plazo de leyes populistas?
Al
“chutear” el problema con medidas de congelamiento, y tal como ocurre
con el cuerpo humano, se afecta el pensamiento y es posible que no se
den cuenta que necesitan ayuda. La solución solo provocó un alivio
momentáneo al bolsillo de los chilenos y en especial a los responsables
del futuro del país, que se autoengañan dándose palmaditas y riéndose al
ganar en votaciones para aprobar leyes. Pero es bueno recordarles que
la esperanza de vida en Chile supera los 81 años, no los cuatro años que
dura su periodo de gobierno. Por lo tanto, sus medidas irresponsables,
en algunos casos, afectan a los chilenos por muchos más años de lo que
nuestra legislación castiga a un asesino o violador.
La
deuda de Chile con las empresas privadas generadores de energía es de
US$6.000 millones, multiplíquelo por 1.000 para saber cuanto es en
pesos, y le aseguro que le costará decir el número. Y desde noviembre
del año pasado se está pidiendo una solución; pero como Uds. ya saben,
el congelamiento afecta el pensamiento y genera torpeza en los
movimientos. Este nivel de deudas del Estado de Chile minimiza las
existentes como del servicio de salud. ¿Sabía Ud. qué el Servicio de
Salud a mayo del 2023 debía $290.000 millones? ¿Y se acuerdan de la
deuda de Codelco? Más que revisar la cartera fiscal se debe revisar la
deuda fiscal.