El poder de la visibilidad y la reacción rápida

En
este momento se están enviando en el mundo más de 152 mil millones de
emails y el número no para de crecer. Y dentro de todos esos correos que
van y vienen
hay algunos que tienen el potencial de poner en riesgo los datos corporativos: los de phishing. Todas las semanas, y a veces en varios días consecutivos, recibo emails de bancos en los que no tengo cuenta tratando de que ingrese mis datos personales o haga clic
en un link; si miro la dirección de correo del emisor fácilmente me doy
cuenta de que ni siquiera fueron enviados por esas instituciones.

Pero
en el mundo de las estrategias para captar usuarios vulnerables, la
ingeniería social se vuelve cada vez más sofisticada. ¿Qué pasa si el
email que recibes es de un banco en el que sí tienes cuenta? ¿De un
servicio que sí utilizas? O incluso, ¿qué pasa si es de la misma empresa
en la que trabajas? Y el panorama se pone más complejo a
un
si el look and feel de esos emails es prácticamente idéntico a los
reales de esas organizaciones. En definitiva, cada vez es más probable
que caigamos en una trampa. Y en el contexto actual somos doblemente
target de hackers: para acceder a nuestros datos personales, pero
también para usarnos como medio para atacar a las organizaciones en las
que trabajamos.

El
teletrabajo amplió la superficie de ataque al diversificar
exponencialmente los puntos de acceso a la información y las redes que
utilizamos para conectarnos. Y si bien es importante que los
colaboradores tengan conocimiento sobre proteger los datos y tengan
conciencia situacional, el rol central en la protección de datos lo
tiene la tecnología. ¿Escucharon alguna vez la frase “
ojos
que no ven, corazón que no siente”? Bueno, en seguridad no aplica.
Tengamos o no visibilidad de lo que sucede, se termina sufriendo igual.
Por eso ganar visibilidad y poder de reacción tiene que ser el norte en
la estrategia de cada departamento de TI. Las arquitecturas basadas en
confianza cero (ZeroTrust) son parte de la solución; Zero Trust evalúa
constantemente la confianza en cada punto de contacto verificando que el
perímetro digital seguro se encuentre íntegro. Pero las soluciones
basadas en machine learning también tienen mucho para aportar en este
sentido.

Usando
machine learning el primer paso es armar un perfil de cada usuario. Al
aprender cómo trabajan usualmente, a qué hora se conectan, a qué tipo de
documentos acceden, a qué hora terminan su jornada laboral, entre otros
factores, será más fácil identificar posibles amenazas. Una vez que los
perfiles de cada usuario están establecidos el sistema podrá monitorear
e identificar comportamientos anómalos en tiempo real (por ejemplo
acceso a aplicaciones en horarios inusuales, descarga de grandes
cantidades de datos, etc.). Y poner en marcha medidas inmediatas para
defender los datos, que van desde bloquear temporalmente cuentas de
usuario, hacer que expiren links a documentos compartidos, grabar la
sesión, notificar a los usuarios que su comportamiento ha generado
inquietudes respecto a la seguridad y muchas más.

La
tecnología permite recuperar la visibilidad que se cree perdida cuando
los empleados ya no trabajan en el edificio corporativo. Brinda datos y
permite monitorear la seguridad de forma proactiva con un enfoque
“Always on”. Si pensamos que el trabajo remoto llegó para quedarse
, adaptar la infraestructura es clave no solo
para mejorar la experiencia de trabajo sino para proteger los datos en
un contexto de amenazas a la seguridad en constante evolución. Mientras
tanto, se siguen enviando emails buscando captar usuarios desprevenidos.

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