Entre
el 1 y el 3 de noviembre se realizó la Cumbre Mundial del Turismo en
Kigali, Ruanda. La agenda de este año se desarrolló en torno a la
temática “Construyendo Puentes hacia un Futuro Sostenible”. Ahí se
presentaron la tendencias mundiales y temas interesantes, como el modelo
de turismo sustentable de lujo que se está desarrollando en ese país.
Tenemos
mucho que aprender de la experiencia de conservación y de los parques
nacionales para aplicar en Chile. El turismo de lujo y de conservación
es una gran oportunidad que debemos saber explotar en nuestro país. Su
mayor atractivo es ver gorilas en el parque de los volcanes, cupos
limitados por día, precios estratosféricos y una experiencia única. En
nuestro país, la geografía nos acompaña y tenemos mucho potencial, pero
para ello necesariamente debemos desarrollar estos destinos para
aumentar su atractivo, de modo de superar las barreras de conectividad
aérea que naturalmente tenemos.
La
Antártica es uno de los destinos apetecidos por los extranjeros, cerca
de 100 mil turistas visitan la zona al año, pero aproximadamente sólo el
8% ingresa por Chile. Si pensamos es un mercado de valor alto por
ticket y el gasto total puede estar entre 500 a 800 millones de USD.
Aumentar la participación de Chile en este nicho de mercado es evidente.
¿Por qué no ha sucedido eso? Por varias razones: primero, porque llegar
a nuestro país -y a ese destino en particular- es lejos y requiere
pasajes aéreos entre los más caros del mundo. Segundo, por la baja
oferta hotelera de nivel y pocos embarcaderos. Esto hace que sea un
destino deseado, pero poco concurrido, con lo cual, si se visita, no es a
través de Chile. Y tercero, por la posición competitiva desde hace
décadas de Ushuaia. Pero todo esto puede cambiar.
Como
país, tenemos que ser capaces de potenciar las oportunidades, se debe
desarrollar un HUB desde Puerto Williams para mejorar la experiencia,
facilitar el ingreso y atraer a los turistas. Hoy existen tres proyectos
privados que dan el servicio -Antártica 21, Cabos de Hornos y Silver
Sea junto con DAP- además de proyectos en desarrollo que harán más fácil
y accesible llegar a este destino, con lo cual Chile tiene una ventaja
comparativa debido a su cercanía, pero debemos capitalizarla. Es posible
que el 8% antes mencionado aumente en el tiempo, pero para esto,
debemos ser capaces de generar más flujo aéreo y, en verano, tener
vuelos directos desde Estados Unidos, Europa y Brasil.
Debemos
ser capaces de aumentar la inversión tanto pública como privada y
generar los incentivos adecuados para ello. De lo contrario, estamos
perdiendo muchas oportunidades de generación de ingresos y empleos para
la región que, por lo demás, la naturaleza y nuestra geografía nos han
regalado.