El Presidente electo Boric sabe que Chile no termina en Puerto Montt

Cuando
va a asumir un nuevo mandato presidencial siempre nos hacemos la
siguiente pregunta: ¿para los gobiernos existe interés por las zonas
aisladas? Muchos dicen que no, porque el peso electoral es bajísimo
(Magallanes representa menos del 1% del total de la votación a nivel
país), resultante de la baja población y de la emigración de su capital
humano a las grandes ciudades. Y esto no es un lamento que se venga
dando desde hace un par de décadas, es una constante que se repite en el
tiempo y que siempre hay compromisos que se adquieren para revertir
esta realidad. Así se explican las limitadas franquicias e incentivos
contenidos en las legislaciones especiales para las inversiones privadas
no sólo en nuestra zona, sino también en Aysén, Palena, Arica y
Parinacota. Esta falencia se intenta suplir a veces con gasto público
episódico y subsidios encubiertos, decididos muchas veces
centralizadamente y que no sirven para atraer inversiones de
particulares y para el desarrollo autónomo y sustentable de esas
regiones y equilibrado del país. Los últimos mandatos han acogido las
justificadas presiones regionales, manifestando una mayor conciencia y
señalando públicamente la postergación de las zonas extremas. Esto ha
derivado en mayores programas de inversión pública, el fortalecimiento
del Plan Frontera Norte, un nuevo impulso a la Carretera Longitudinal
Austral y a otras obras del Cuerpo Militar del Trabajo (CMT) para
establecer conexión en Tierra del Fuego. Los frutos de estas iniciativas
comienzan a percibirse, pero subsisten los incordios de la falta de
incentivos, de infraestructura, la burocracia y los centralismos, que
dificultan la llegada de inversión privada significativa y un ejercicio
efectivo de la soberanía en las zonas extremas. A los privados no se les
compensa ni motiva para aumentar la inversión en la zona y deberemos
cobrar las palabras comprometidas. Y todo esto lo sabe bien el
Presidente electo, Gabriel Boric Font, quien nació y creció en esta
tierra. Entonces esperamos que exista un cambio. Que el nuevo mandato se
acuerde que en Magallanes se hace patria y que se necesita un
reconocimiento.

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