El quinto retiro

“No+AFP”,
“la plata es mía”, “mejores pensiones”, “entreguen mi plata”… frases
recurrentes cuando se vuelve a discutir la idea de retirar dinero desde
los fondos de pensiones. Complicada discusión cuando se entremezclan
necesidades presentes y futuras, visiones individuales y colectivas,
responsabilidad y populismo, consecuencia y ambivalencia. Lo cierto es
que muchas personas a través de redes sociales han asumido los retiros
como una alternativa para cubrir sus necesidades inmediatas y descargan
su ira con descalificaciones, insultos y amenazas de todo tipo a todo
aquel que se oponga. Y ante eso da la impresión de que los mandatarios
en campaña han cedido y que ahora lo vuelvan a hacer.

Antes
de la pandemia, 3 de 4 familias chilenas estaban endeudadas; por tanto,
las causas del problema económico de los hogares son más propias de
nuestro sistema que de las eventualidades. Los problemas de
endeudamiento y pensiones no se corregirán con un quinto retiro o uno
total, sino que son los bajos sueldos de los chilenos y chilenas los que
no les permiten cubrir sus gastos para acceder a un bienestar digno.
Hoy que se discute un quinto retiro las necesidades de las personas
siguen siendo las mismas que en la discusión del cuarto. Por tanto, es
esperable que los parlamentarios mantengan la línea de apoyar esta
iniciativa. El problema es que los parlamentarios siguen postergando la
discusión por un nuevo sistema de pensiones y que cualquiera sea el
sistema que se proponga requerirá la existencia de fondos que permitan
sustentar las pensiones dignas, lo cual requiere el aporte de todos o al
menos de la gran mayoría.

Cada
chileno y chilena hoy día tiene la convicción de que los fondos
previsionales son individuales y le pertenecen para hacer lo que le dé
las ganas. Sin embargo, ello nunca ha sido cierto, ya que la ley lo que
busca es asegurar que el trabajador reciba una pensión durante todos los
años que viva después de jubilar, o que la reciban sus beneficiarios
legales si lleg
ase
a fallecer. Por tanto, lo esencial siempre ha sido que es un ahorro que
no se puede tocar hasta jubilar. Gastarse esa plata es hipotecar las
pensiones, pero no solo la individual sino también las de otros, porque
aumenta el número de personas que requerirán Pensión Garantizada
Universal. Mientras menos contribuyan, menos fondos habrá, alejándonos
cada vez más de la posibilidad de pagar pensiones dignas.

Llegamos
a la alternativa de los retiros reconociendo que es una mala política
pública, pero obligados ante el diagnóstico de una grave situación
económica de la población y ante la inercia del Gobierno para enfrentar
un problema de esta envergadura, agravado por la pandemia.
Indiscutiblemente la gente tiene necesidades y no debemos darle la
espalda, pero el Gobierno debe decidir oportunamente cuál es la política
pública más adecuada, sin hipotecar el futuro. En la discusión del
cuarto retiro el diputado Boric declaraba que será Presidente de Chile
“para que nunca más sea necesario legislar un retiro y que las y los
trabajadores deban recurrir a sus propios ahorros ante el abandono y la
tardanza del Estado”. Probablemente, aunque se hayan criticado los
“ofertones de última hora”, el presidente Boric se verá obligado a
anunciar ayudas económicas para las necesidades actuales de la población
como una forma de superar el difícil momento de los hogares endeudados y
de esta forma frenar el quinto retiro, pero esperemos no sin antes
acordar un camino que asegure pensiones dignas para el futuro. Llegó el
momento de la vía legislativa con soluciones permanentes (pensiones,
sueldo mínimo). Llegó el momento de preocuparse más por el bienestar de
los trabajadores y sus familias, que de la tendencia en redes sociales o
el mezquino interés de reelegirse.

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