El rechazo a la idea de legislar la Reforma Tributaria

Cuando
hablamos del rechazo a la Reforma Tributaria propuesta por el gobierno,
no hay que dejar de lado cómo se “montó el circo”. No es casualidad
que, en los medios de comunicación, junto con informar que se rechazó la
Reforma Tributaria, también nos comentan y hacen un gran análisis de
cómo este gobierno había logrado un IPC negativo, de cómo se genera una
inflación negativa y, en el fondo, queriendo decir que lo están haciendo
en forma espectacular económicamente, consiguiendo resultados positivos
para la gente.

En
realidad, si analizamos la situación, no es tan así. Tenemos que
ubicarnos en el momento económico que, hoy día, vivimos y mirar un poco
más allá. Por ejemplo, el cobre que ha tenido un desempeño espectacular,
subiendo diariamente en un 1,1% y obteniendo un valor de 4,62 dólares
la libra. También hay que considerar que prepararon, de alguna manera el
escenario para esta situación, inyectando dinero en el Banco Central
para tener una baja del dólar y, eso, obviamente, va a generar un efecto
“positivo” y baja el valor del dólar y al bajar el dólar, también bajan
los bienes de consumo. Sabemos que, eso es “pan para hoy y hambre para
mañana”.

También
hay que hacer otro análisis económico, porque, efectivamente, en esta
época hay muchos productos que bajan, por ejemplo, las frutas. Nuestro
país es un gran productor de frutas y verduras. En Magallanes, por
ejemplo, compramos a gran valor el kilo de manzanas, sobre todo en
invierno y ese precio baja, considerablemente, en verano. En el Sur de
nuestro país, hoy día, los agricultores muchas veces están prefiriendo
tomar las manzanas y dárselas a los cerdos para engordarlos, antes de
comprar pellet para los animales, porque están muy caros los productos.

Con
ese ejemplo que comento, podemos darnos cuenta de cómo llega a ser la
baja de este alimento que prefieren dárselo a un animal para la engorda
que venderlo a valores muy bajos. Esto, sumado a que, en ciertas épocas
del año, dejamos de consumir productos más calóricos y al bajar la
demanda, por economía simple como es la oferta y la demanda, bajan su
valor.

Entonces,
en esta etapa del año que tengamos una deflación como tuvimos, no
necesariamente significa que el gobierno esté haciendo una excelente
gestión económica, sino que es producto del escenario que nos quieren
armar para decir “¡señor, estamos haciendo las cosas bien, presentamos
una Reforma Tributaria y la rechazaron y, ahora, todo lo negativo que
venga es culpa de los votos en contra, lo que no es, así.

Montaron,
precisamente, todo el escenario ante la posibilidad que se rechazara la
Reforma Tributaria, para así tener un discurso más o menos orquestado,
preparado. El efecto de la deflación que tuvimos ahora, si lo
traspasamos a la gente, no va a ser tal. La ciudadanía ni siquiera va a
percibir la baja en el precio de los productos, lo que va a percibir,
ahora en marzo, es que va a tener que pagar los permisos de circulación,
va a tener que pagar las matrículas de los colegios, que tiene que
pagar los uniformes de los niños, sus colaciones. Lo que va a sentir la
gente es que la vida sigue exactamente igual, estando las cosas a un
valor, prácticamente, un cien por ciento más elev
ado que el año anterior y, eso, es así, aunque los medios de comunicación nos quieran decir lo contrario.

Hay
que considerar que estamos pasando nuevamente por un proceso
constituyente, lo que es poco atractivo para las empresas
inversionistas. Al haber una baja inversión de la empresa privada, nos
encontramos con el hecho real de que este gobierno ha sido incapaz de
generar más empleos. El crecimiento de la empleabilidad está detenido
desde aquél 11 de marzo en que Sebastián Piñera le entrega el gobierno a
Gabriel Boric. Desde entonces, no hay crecimiento en la tasa de
empleabilidad.

A
los chilenos “de a pié” nos está costando mucho más salir adelante,
cargar de combustible el vehículo -lo que no es un lujo-, comprar
mercadería. La vida, aunque desde el gobierno, pretendan hacernos creer
lo contrario, cada día se está poniendo cuesta arriba, varios se están
quedando en los últimos peldaños y a la clase política pareciera no
importarle esa realidad.

En el gobierno de Gabriel Boric,
es tal el nivel de desconocimiento de los temas, de la poca formación
de sus ministros y subsecretarios que ni siquiera fueron capaces de
gestionar los votos necesarios -con gente de su sector- para conseguir
la aprobación de la idea de legislar la Reforma Tributaria. Estamos en
presencia de una gran derrota de la administración de Boric y de su
grupo de “amiguis” que saben más estar en la calle protestando,
consiguiendo portadas en los medios, que manejar los temas país.

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