En
medio de elecciones vuelven a aflorar las diferencias, todos intentan
demostrar que son mejores para los nuevos proyectos políticos que se
avecinan, pero también se cae en la violencia verbal y en redes sociales
constantemente para denostar al adversario.
Si
bien es cierto que es positivo demostrar y decir lo que se siente,
siempre tiene que ser en un marco de respeto cívico que no dé pie a una
escalada que se sabe dónde parte, pero no dónde termina.
En
los últimos días vimos agresiones físicas a un constituyente y, ahora
último, el diputado Giorgio Jackson recibió la funa de ciudadanos y
ciudadanas en el centro de la capital. Ni uno ni lo otro puede ser
aceptado como expresión política. Somos todos los que debemos cuidar
nuestra democracia.
Pero
la agresión no viene solo de electores, también son los actores
políticos que van incendiando o elevando la temperatura. Las constantes
agresiones a las que nos acostumbró durante mucho tiempo Pamela Jiles,
ahora se suma Teresa Marinovic con un descriterio total, que, de verdad,
no resiste análisis.
La
región y la comuna de Punta Arenas tampoco se escapan de esto. Desde el
martes de esta semana, y a la bajada de Daniel Jadue de los debates
pactados para conocer el programa de los candidatos de la lista “Apruebo
Dignidad”, el termómetro de Facebook ha comenzado a calentarse de uno y
otro lado, dando pasos a acusaciones de “sectarios” por un lado y de “culpables de los presos de la revuelta” por otro, qué cosa, no.
Yo
sueño con un país de paz, de tranquilidad y divergente, pero donde
todos, absolutamente todos, tenemos cabida. La nueva Constitución nos
brinda ese espacio, que debemos cuidarlo con todo el amor a nuestra patria que podamos tener.
Nos
falta mucho para que como sociedad nos podamos reencontrar. Donde
efectivamente el obrero tenga el mismo valor que el gran empresario y no
sea discriminado por su lugar de nacimiento o su credo, pero estoy
seguro que estamos dando pasos para llegar a esa sociedad.
Desde
Punta Arenas tenemos que hacer fuerza para que no se sigan
discriminando las construcciones en los barrios más populares. Que las
plazas de los sectores más acomodados tengan las mismas prestaciones
para los niños de menos recursos. Que todos sientan y tengan la misma
seguridad.
Debemos seguir trabajando, no podemos bajar los brazos. Este Chile, muy extenso y angosto, nos necesita a todos.