En
alguna de nuestras columnas anteriores les platicamos acerca de cuál es
el primer paso para llevar a cabo un estudio evolutivo. En aquella
ocasión planteamos que las y los científicos necesitan estudiar la
variación para entender la historia presente y pasada de la vida, así
como para tener pistas de lo que se puede esperar a futuro. Primero
quiero recordarles que la variación permite que las especies puedan
responder a distintas condiciones ambientales, proveyendo la materia
prima para la acción de las fuerzas evolutivas. De esta manera, la
cantidad de variación en una especie y en sus poblaciones definen su
capacidad de cambiar y adaptarse a través del tiempo. Históricamente
ha existido un reto por medir la cantidad de variación en las
poblaciones naturales enfocado en entender la evolución de las especies.
Los primeros estudios se basaban en medir la variación de
características morfológicas como el color de los organismos o la forma
de ciertas estructuras. El cambio de color las mariposas (Biston
betularia) durante la época de la revolución industrial en la Gran
Bretaña es un clásico ejemplo de evolución (por Selección Natural). Les
quiero contar una historia clásica de la variación en las especies. A
mediados del siglo XIX (1840), en Inglaterra hubo una transformación
económica y social que innovó el modelo de producción agraria a un
modelo más industrial. De esta manera, la instalación de fábricas
provocó un aumento en la quema de grandes cantidades de carbón. Por esta
razón, los árboles y los líquenes de los bosques cercanos a la ciudad
comenzaron a tornarse más oscuros debido a la adherencia de hollín a su
superficie. ¿Qué
tiene que ver todo esto con la evolución de la mariposa de los
abedules? Durante aquella época, los aficionados a las mariposas y otros
insectos comenzaron a notar la aparición de una nueva mariposa color
negro. Hasta antes del aumento de la polución, estos lepidópteros habían
sido blancos con motas negras, color que les permitía un perfecto
camuflaje en la corteza de árboles y líquenes. Una vez que el hollín
comenzó a ennegrecer las superficies de descanso de las mariposas, estas
comenzaron a ser más visibles a las aves que se las comían. A finales
del siglo, las poblaciones de mariposas blancas con motas negras habían
disminuido drásticamente hasta casi la extinción. Por otro lado, después
de varias generaciones, las mariposas negras (melánicas) se camuflaron
en el nuevo entorno ennegrecido por el hollín, de tal forma que se
convirtieron en el tipo de mariposa predominante. Hoy,
gracias al desarrollo de múltiples tecnologías se ha podido comprender
genéticamente la mutación que produjo el cambio en el fenotipo de estas
mariposas… Así, los investigadores han demostrado que este melanismo
industrial es un bonito ejemplo de cómo evoluciona una especie. Si las
mariposas blancas-moteadas no hubieran mutado a una variante negra, la
especie B. betularia no se hubiese adaptado al entorno cambiante y por
lo tanto, seguro se hubiera extinguido en el pasado. Para
terminar de contarles esta historia, solo quiero decirles que para 1960
se regularon las emisiones de carbón y esto permitió que árboles y
líquenes recuperaran su tonalidad normal. ¿Qué creen ustedes que
sucedió? Exacto, las poblaciones de mariposas blancas aumentaron y las
poblaciones de mariposas negras disminuyeron. Con esto me gustaría
seguir convenciéndoles de que la evolución es un hecho y que sin
variación y heredabilidad las especies estarían destinadas a
desaparecer. Afortunadamente
para los estudios de evolución de las especies, la información que nos
proporciona la herramienta genética complementa y aporta más evidencia, a
lo que podemos comprender a través del estudio de las variaciones
morfológicas. Será en otra columna que les siga informando más de la
variación genética, ¿qué es?, ¿cómo se origina?, ¿cómo la medimos? y les
informe de algún otro ejemplo con el propósito de conocer la microbiota
y el microbio a de las especies importantes que conforman el ecosistema
marino del estrecho de Magallanes, objetivo del estudio del Centro
Regional de Investigación Cequa.