El riesgo constitucional

El
proceso constitucional sigue avanzando. Comienzan los plenos, instancia
que concitara la atención de quienes siguen la redacción de la
propuesta constitucional que se presentará a la ciudadanía el 7 de
noviembre. Desde el bloque Unidad Para Chile, hemos alzado nuestra voz
para denunciar los retrocesos civilizatorios que los republicanos han
propuesto y que han sido aprobados gracias al respaldo de Chile Vamos.
Esperamos, en beneficio de Chile, que esta nueva fase de votación avance
hacia la creación de una Constitución que refleje adecuadamente la gran
y rica diversidad que compone nuestro país.

Las
fuerzas progresistas nos enfrentamos a un escenario adverso. Por un
lado, el Partido Republicano está haciendo valer su mayoría
circunstancial de manera avasalladora y con escaso interés en crear una
constitución que incluya a una gran parte de la población. Además,
cuentan con el respaldo de gran parte de la derecha política, que no
ofrece una resistencia significativa. Dependiendo de cómo evolucione la
situación en las próximas semanas, podríamos encontrarnos con una carta
fundamental altamente identitaria y carente de la necesaria legitimidad
ciudadana.

Levantamos
la voz de alarma porque sostenemos firmemente la convicción de que
Chile necesita urgentemente una nueva Constitución. Lamentablemente, un
sector ha demostrado en repetidas ocasiones su intención de tomar el
control del proceso de redacción en su propio beneficio. Sin embargo,
una Constitución no debería basarse en proyectos identitarios ni en
visiones parcializadas de país. Por el contrario, una Constitución
debiese ser un punto de encuentro donde todos los chilenos y chilenas
puedan encontrar un espacio común de unidad y convivencia.

Este
llamado de atención se acompaña de un trabajo incesante y una voluntad
inquebrantable de diálogo que nos ha caracterizado desde el primer día.
Hemos buscado acuerdos en cada instancia en la que la derecha nos ha
abierto las puertas para negociar, incluso cuando nos presentan
enmiendas o unidades de propósito minutos antes de votarlas, lo cual
consideramos una irresponsabilidad y un atentado contra el diálogo que
debería primar en el Consejo Constitucional.

Si
bien es cierto que las actitudes y comportamientos en las comisiones no
son alentadores para el trabajo que queda por hacer, todavía mantenemos
la esperanza de que la derecha cambie de rumbo y actúe con sensatez y
responsabilidad, buscando redactar una Constitución que incluya a todas y
todos los chilenos.

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