Hasta hace unos años era muy raro que hubiera una alta cifra de robos, pero en los últimos 5 años en la Región de Magallanes y Antártica Chilena los ilícitos se han ido diversificando y la alta inseguridad con la que habitan nuestros vecinos ha ido subiendo como la espuma. Los robos en diversos sectores de Punta Arenas tienen molesta a la comunidad.
Este año hemos tenido incluso robos de autos o de pertenencias al interior de vehículos. La discusión si es gente “del norte” o magallánicos los que están atentando contra la seguridad de las personas es una discusión banal, algo que no conduce a nada. De lo que hay que preocuparse hoy es de ponerle freno a la delincuencia.
Hace poco a las 14 horas, a plena luz del día se ingresó a una vivienda en el sector norte de la ciudad. Horas más tarde, de madrugada también cometieron un ilícito en otra vivienda del centro. Entonces, ¿hasta cuándo? Los tiempos cambian y obviamente no podemos esperar que el Punta Arenas de hoy en pleno octubre de 2023 sea el mismo que en el que crecimos hace décadas.
Necesitamos que las autoridades hagan algo. Necesitamos mayor custodia policial en nuestras calles. Necesitamos que aumenten las rondas nocturnas, que haya trabajo de prevención del delito, necesitamos que nuestras juntas de vecinos se organicen. Necesitamos que a la brevedad se haga algo al respecto. No podemos permitir que Punta Arenas se convierta en un punto de delincuencia al sur del mundo. Para ello es fundamental que se modifique la justicia.
Los puntarenenses ya no creen en la justicia. La “puerta giratoria” está operando en nuestro país y está permitiendo que los antisociales sigan cometiendo fechorías y a las pocas horas estén en libertad. No más, por favor, no más. Queremos una región en la que todos podamos convivir con seguridad.