El rol del Estado para lograr la reactivación

El
Estado de Chile en deuda con los chilenos. En eso no hay muchas dudas
de lo que ha ocurrido durante las últimas dos décadas, independiente de
quienes nos gobiernen. Ahora, en estos días, el Estado juega un rol
crucial. Para concretar una rápida reactivación se requerirá de un
Estado más dinámico. El éxito en el ámbito sanitario sugiere que un
liderazgo versátil contribuiría a avanzar en esa dirección. Pero también
será fundamental el sector privado. La compleja gestión del retiro del
10% realizada por las AFP en tiempo récord es una demostración del
potencial de ese sector para gestionar bajo presión. En solo unas
semanas, estas empresas han movilizado cuantiosos recursos en el mercado
financiero y procesado millones de solicitudes —más de 8 millones,
equivalentes a casi US$ 14 mil millones—, lidiando con la generación de
nuevos procedimientos y reglas emitidas por el regulador. El Estado
chileno ha experimentado un histórico crecimiento. En 2014 el gasto
público alcanzaba el 21,8% del PIB y se espera que en 2020 se acerque al
28,7%. Los programas sociales se abultaron durante la última década,
independientemente de su mala evaluación. Más allá de esfuerzos
puntuales, no han existido avances en reformas del Estado que mejoren su
productividad. La evaluación por resultados no es parte de la cultura
del sector público nacional. Las tensiones de eficiencia que se han
generado por un exorbitante aumento en el gasto no pueden extrañar, como
tampoco el consecuente atraso o dificultad en la entrega de ayudas. 

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