El “salvavidas” de la CC: Bachelet

31
de agosto de 2022. Ese día, Michelle Bachelet culmina su período como
Alta Comisionada de DD.HH. de la ONU y, por supuesto, que ya está
moviendo sus hilos y la de todo el séquito que la sigue para volver a
tener un rol activo en la política chilena.

Convengamos
que no por nada, que no en vano, hace unos días se manifestó muy
contenta por el proceso que vivirá Chile el 4 de septiembre: día del
plebiscito para votar el texto de lo que podría ser la nueva
Constitución.

Y
no hay que olvidar que Bachelet, así como se están dando las cosas,
perfectamente podría llegar del brazo de Gabriel Boric a instalarse en
un nuevo cargo político. Ella, siempre ha mirado con buenos ojos y una
sonrisa a esta camada de nueva generación que llegó al Gobierno.

Como
dato para el recuerdo: en junio de 2017, cuando aún era Presidenta,
afirmó a un medio de comunicación que no creía que el Frente Amplio -que
tenía como principales rostros a Boric y a Jackson- fuese la irrupción
de gente muy distinta a la antigua Concertación. “Más bien son los hijos
de… Si bien, es cierto que hay irrupción de estos partidos nuevos, si
ustedes se preguntan quiénes son estos jóvenes que irrumpen: son hijos
de personas militantes de los otros partidos tradicionales”.

La
aún Alta Comisionada de DD.HH. de la ONU no ha tenido “empacho” en
mostrarse a favor del trabajo de la Convención Constituyente. ¿Qué dijo
sobre el texto que pasó a revisión a la Comisión de Armonización de la
CC? “Espero que se apruebe, creo que debería aprobarse” y aunque
reconoció que no ha leído la propuesta preliminar, “porque no está
listo”, afirmó que el documento “está ofreciendo un nuevo contrato
social basado en un bonito proceso nacional legal”.

Los
comentarios de Michelle Bachelet no pasaron inadvertidos. Uno espera
prescindencia, que se mantenga al margen y que no ejerza presión ni
influencias para que se apruebe un texto que dividirá a los chilenos,
una Constitución que representa a algunos, a un grupito en particular
que, por años, se han sentido desplazados, olvidados y que, ahora, lo
quieren todo y, de paso, aprovechar de destruir toda la
institucionalidad que tanta rabia les genera. A eso, sumamos que es
ideológicamente indigenista, atenta contra la independencia del Poder
Judicial.

Incluso,
la molestia por la intromisión de Bachelet, llevó a Renovación Nacional
(RN) a remitir una carta al secretario general de Naciones Unidas,
Antonio Gutierres, acusando una “constante intromisión” por parte de la
ex Mandataria.

¿Hasta
cuándo tendremos que ser testigos de la desesperación del Gobierno
porque se aprueba la nueva Constitución? Si gana el rechazo, ¿en qué pie
queda el Gobierno?, ¿habrá Gobierno?

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