El shock de la nueva era y sus consecuencias

En pocas semanas nuestra
sociedad cumplirá dos años y medio sumida en una profunda crisis
generada por la pandemia del Covid-19, tiempo donde nuestra forma
habitual de vivir, trabajar y desenvolvernos cambió radicalmente. Y este
cambio está afectando a las empresas, organizaciones y mercados, que no
han sido capaces de asimilar y aplicar con velocidad las nuevas
variables, hechos que hoy se presentan como una amenaza para su futuro
desarrollo. En el mercado de oficinas, las empresas están volcándose a
modelos más austeros y funcionales, dando cuenta que el modelo a corto y
mediano plazo será el “modo híbrido”, donde permanecerá el teletrabajo,
más ciertas actividades presenciales esenciales. Esta realidad se ve
refrendada por una histórica vacancia de oficinas que llega al 8.2%
(según Cushman & Wakefield), hecho que está poniendo nerviosos no
solo a sus dueños sino también a decenas de fondos de inversión
inmobiliarios que han visto congeladas sus entradas por casi 18 o más
meses. Y a nivel mundial se piensa que esto es solo el comienzo; esto
porque según un reciente estudio de Accenture, se afirma que el 99% de
los CEO a nivel global ya está reduciendo sus inversiones en oficinas y
las está reasignando en tecnologías y en potenciar talentos. La
tendencia ya es un hecho global. Compañías como Apple y otras gigantes
tecnológicas que privilegian el trabajo presencial para así potenciar
las sinergias inter-equipos, están viviendo momentos apremiantes, debido
a la negativa de muchos de sus trabajadores a volver a sus escritorios,
hechos que han generado públicos reclamos, cartas rogativas a sus CEO o
simplemente renuncias masivas, ya que los colaboradores de la nueva era
sienten que es posible trabajar de una mejor forma y siendo incluso más
creativos, si cuentan con mayores dosis de libertad, una mejor
administración de sus tiempos y también estando fuera de la mal llamada
“cultura corporativa presencial”, donde se eliminan las desconfianzas
únicamente si la jefatura ve a sus trabajadores sentados en sus
escritorios, algo muy parecido a un modelo escolar clásico. ¿Qué
sucederá para el futuro? Los modelos matemáticos y científicos indican
que la pandemia del coronavirus podrá controlarse y convertirse en una
endemia no antes de dos años. Y ante esto está claro que la
s
economías, los estados, las empresas, las organizaciones, los centros
estudiantiles, las sociedades y, de paso, nuestras psiquis y nuestros
bolsillos no podrán seguir aguantando aislamientos, encierros y
paralizaciones masivas. Es por esto que las medidas que están tomando
empresas como Google, Amazon o Microsoft en Estados Unidos, que han
decidido de facto que el modelo de trabajo será flexible, híbrido y con
ciertas obligaciones presenciales, no solo será el futuro para el
desarrollo de sus compañías, sino que, adem
ás,
ayudará a retener el talento. Europa también lo tiene claro: según una
última encuesta realizada por Owl Labs, el 89% de las corporaciones del
continente asumieron que el futuro laboral será híbrido, donde el 93% de
ellas ya está invirtiendo en nuevos modelos, tecnologías e
infraestructuras para un renacer tras la “pandemia dura”.

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