El silencio de los “no inocentes”

Nuestro amado Chile, nuestra amada región, han presenciado lo que yo, personalmente, denomino “el silencio de los no inocentes”.

Es que podemos apreciar que las voces y las acciones de tanto dirigente “social”, eufemismo para ocultar que eran, son y seguirán siendo “políticos” muy comprometidos con sectores de izquierda y frente amplista comunista que tan mal administran los recursos de nuestra Patria o los despilfarran en gastos poco justificables o se los entregan, en bandeja, me dicen, a las “Fundaciones” mediante el truco de los “Convenios”.

No las echo de menos y ojalá que las acciones vandálicas que destruyeron estaciones del Metro, quemaron iglesias, hoteles y saquearon farmacias no se repitan (Nosotros, en Punta Arenas lo sabemos bien con la “manifestaciones pacíficas” que causaron incendios y pintarrajearon los muros y vitrinas del centro de la ciudad, entre otras “gracias”) queden, de una buena vez, en el pasado.

Pero los llamados de entonces, con palabras altisonantes, discursos encendidos e incendiarios, se han apagado y espero que esas llamas no rebroten.

Pero nadie reclama por la presencia de organizaciones internacionales dedicadas al narcotráfico, al sicariato y otras tareas criminales en el Norte Grande y las fronteras, ya despojadas de minas antipersonales, violadas por miles y miles de personas, entre ellas muchos delincuentes liberados de prisiones del dictador Maduro y sus secuaces (dicen que además habría cubanos, nicaragüenses y hasta iraníes duchos en técnicas militares.

Y seguimos hacia el sur: cerraron la fundición de Paipote, y dejaron colgando de la brocha a los pequeños mineros; y las escuelas del estado sin reparar en Atacama; la delincuencia y el crimen organizado hace de las suyas en La Serena, Santiago, Valparaíso “joya del Pacífico”, ayer, y hoy, cerro abajo y casi sin vuelta gracias a la pésima gestión de ustedes saben quién.

Todavía hay centenares de familias sin casa debido a los incendios forestales; el acero chino, privilegiado en franquicias está paralizando la usina de Huachipato y al acero chileno; quisieron entregar 600 mil hectáreas de borde costero y marino a unas cuantas familias, muchastan lafquenches como los que peleaban con John Wayne y otros personajes del oeste americano…pero esa entrega fue rechazada y eso lo destaco.

Por aquí abajo, las trabas para un desarrollo mayor de la industria acuícola y otras inversiones productivas, son pan de cada día; ya nos cerraron, no hace mucho tiempo, la mina “Invierno” y mejor no mencionar lo que le han hecho al turismo con un sistemita computarizado engorroso y tardío, para el ingreso al Parque Nacional Torres del Paine… ¿Seguimos?

No, mejor paramos porque saldrán algunos corifeos oficialistas a dar excusas hasta porque en Punta Arenas no hay un programa de reparación o pavimentación de calles o a defender a una administración regional que todavía no entrega dinerillos descontados a una empresa que hizo mal la pega de remodelar la Plaza de Armas.

Somos pocos los que guardamos silencio ante todo esto y como en el verso de un poeta chileno – Carlos Pezoa Véliz – nadie dijo ni dirá nada… pero mi voz no se acallará pues la llama del alma de un chileno magallánico, seguirá encendida hasta que Dios no disponga otra cosa.

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