El silencioso avance del BRICS

La
sigla BRICS es el acrónimo de una asociación económica-comercial de
acuerdo internacional entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica,
todos ellos considerados economías con un gran potencial, que pueden
llegar a estar entre las economías dominantes a mediados de siglo, que
en términos bien sencillos compite con el G7, una agrupación de países
desarrollados.

El
orden mundial se ha construido precisamente con grupos como el G7 u
organizaciones de defensa colectiva como la OTAN, como expresión
político-económica occidental, mientras, en el espacio no occidental
desde la Conferencia de Bandung en 1955 o el Movimiento de Países No
Alineados, renacen identidades políticas alternas como el BRICS o el
bloque petrolero de la OPEP, con instituciones financieras como el Nuevo
Banco de Desarrollo que articula a las dos anteriores y ostenta
funciones paralelas al FMI o el Banco Mundial.

Despacito
(como diría Luis Fonsi) y en silencio (como diría el puma Rodríguez),
esta asociación económica está comenzando a crecer y ganar influencia
geoeconómica en el orbe. En el mes de agosto de este año, se anunció la
admisión de nuevos Estados miembros del grupo BRICS, tras su última
cumbre anual, la cual esta vez tuvo lugar en la ciudad sudafricana de
Johannesburgo. Esta decisión que entrará en vigor el 1 de enero del
2024, contempla la incorporación de Argentina, Egipto, Etiopía, Irán,
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos; ampliando con esto la
presencia en el sur global. Las propuestas más innovadoras de este grupo
son por ejemplo la yuanización (comprar productos en yuan, moneda
China) y plazos de pago flexibles para economías del hemisferio Sur,
otorgando solvencia a aquellos Estados que no resisten las presiones del
actual sistema económico del Atlántico Norte.

Con
esta nueva incorporación, la configuración, hasta ahora BRICS,
concentraría el 35% del PIB Mundial en el 46% de la población total
mundial. En materia económica aliarse a China y Rusia no deja de ser
relevante a la luz de acontecimientos como la guerra comercial
China-EEUU de 2018 y el bloqueo del sistema SWIFT a Rusia, pues permite
ver una intrínseca relación de lo económico y lo geopolítico. Y con esta
nueva incorporación de miembros, los BRICS pasarían a concentrar el 40%
del gas natural mundial, el 50% de la producción global de trigo, el
40% de las reservas de litio, y el 50% de las reservas mundiales de
petróleo, con Arabia Saudita, Irán y Rusia como miembros activos de la
OPEP. Esta nueva alianza comercial puede significar un importante giro
geopolítico por lazos comerciales, y es que sin ir más lejos desde 2015,
la participación de los BRICS en las importaciones de los nuevos
candidatos aumentó de 23% a 30%, reemplazando a la zona euro, Estados
Unidos y otras economías desarrolladas, según datos de organismos
internacionales.

Para
nadie es un secreto que el G7 es un grupo selecto de los 7 países con
las economías más desarrolladas e industrializadas, y que Chile está
lejos de ser invitada a esa mesa, pero frente al perfil de países que
forman el BRICS, tengo la convicción de que podríamos ser parte.

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